Libro Blanco del Cómic en España: Un Análisis Profundo

La semana pasada, se presentó el Libro Blanco del Cómic en España, concebido como el estudio más amplio sobre este sector en nuestro país.

Este estudio, elaborado por la Sectorial del Cómic con la colaboración de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura y Acción Cultural Española, es fruto de más de tres años de trabajo y se ha llevado a cabo con la colaboración de más de 650 profesionales, entre los que se encuentran guionistas, artistas, profesionales de la traducción, editoriales, librerías y docentes.

Tiene como fin, entre otros, dar forma a nuevas acciones encaminadas a establecer ayudas específicas para los creadores de cómic, que el cómic llegue a nuevos públicos y la formación de jóvenes lectores.

Portada del Libro Blanco del Cómic en España

La Industria del Cómic en Cifras

Hablando de cifras, el Libro Blanco del Cómic destaca que la industria del cómic tiene un grado de profesionalización muy elevado en el sector editorial español, ya que integra a más de 1.000 creadores, más de 80 editoriales, 200 librerías y 122 eventos, que generan más de 1.500 empleos especializados.

Además, hay 4.600 novedades anuales, que generan una facturación estimada de 130 millones de euros, lo que supone aproximadamente el 7 % del mercado editorial español sin contar los libros de texto.

Gráfico de facturación del cómic en España

Análisis de los Creadores y la Publicación

Entre los datos principales, destacamos que sólo el 21 % de los creadores encuestados admiten poder vivir únicamente de hacer cómics y que el 78 % de los creadores son hombres, el 20 % mujeres y el 2 % no binarios.

Sobre las lenguas de edición, el 95 % de las editoriales publica en castellano, y los otros idiomas más utilizados son el valenciano/catalán (39 %), el euskera (11 %) y el gallego (5 %).

Gráfico de distribución de géneros de los creadores de cómic

A pesar del reconocimiento y la calidad de los creadores españoles, las obras traducidas a partir de otros idiomas son la mayoría en el mercado español, con un 85 % de los títulos publicados (predominan los contenidos originados en los EUA, Japón y Francia especialmente).

El Cómic en la Comunitat Valenciana

En el marco de la edición industrial, la Comunitat Valenciana es la tercera con un 17 %, por detrás de Cataluña con un 32 % y la Comunidad de Madrid con un 19 %.

València en sí ya cuenta con cuatro eventos dedicados puramente a la autoedición: Recreo, Tenderete, la Feria del Libro Baba Kamo y los estands dedicados al fanzine en macroeventos como el Salón del Cómic, lo que refleja la situación de importancia que ha ido adquiriendo el noveno arte en los últimos años.

Mapa de distribución de la edición de cómic por comunidades autónomas

Premios y Obras Destacadas

La Institució Alfons el Magnànim - Centre Valencià d’Estudis i d’Investigació otorga el Premio València de novela gráfica. Al ganador del premio, se le edita su obra en colaboración con Andana Editorial.

Obras Ganadoras del Premio València de Novela Gráfica y Otros Reconocimientos:

  • Rotunda, de Candela Sierra, ganadora del Premio València de novela gráfica 2022, es una historia que nos descubre las incoherencias de un panorama laboral que se ha vestido de neologismos y tendencias, pero que, en realidad, todavía mantiene en su interior valores neoliberales y machistas.
  • Un oso en Marruecos, de Lluc Silvestre y Mr. Ed, tiene el premio al cómic mejor editado en 2022 por la Conselleria de Educación, Cultura y Deporte de la Generalitat Valenciana. Es un diario interesante y divertido sobre cómo se crea un festival musical en Marruecos. El relato en primera persona de Lluc Silvestre va mucho más allá de eso: es además un ameno ensayo sobre la música y su industria, la mezcla sonora y cultural, y también una conexión necesaria sobre los estereotipos de la idea de nosotros y la de los otros, todo ello magistralmente plasmado por los dibujos de Ed, que convierten Un oso al Marroc en un caleidoscopio gráfico desbordante.
  • Temporada de melocotones, de Alba Flores y Ángel Abellán, nos muestra tres generaciones de mujeres distintas que se reúnen cada mañana a las 11 para comerse un bocadillo y charlar de sus inquietudes, sus miedos, sus diferencias y sus similitudes, todo esto mientras contemplan embelesadas el campo de melocotones que se extiende detrás de la fábrica de conservas.
  • La era de Acuario, de Jordi Peidró i Torres, de tintes autobiográficos, es la historia de un viaje exterior por Rusia, Mongolia y la China, y de un viaje interior por los sentimientos y recuerdos del protagonista. Como bien dice Àlex: ¿tragedia?, ¿comedia?, ¿todo al mismo tiempo?, ¿qué es la vida si no?
  • Dues monedes, de Núria Tamarit, es la historia de una adolescente europea que viaja al Senegal acompañando a su madre, que trabaja en el proyecto de construcción de una biblioteca y una emisora de radio en un pueblo de agricultores y pescadores al norte del país.
Ilustración de

El Legado de Josep Maria Blanco Ibarz

Hay dibujantes que se han hecho populares por haber publicado en multitud de revistas y publicaciones, y en cambio hay otros que han construido su carrera con muy pocas o, incluso, con una sola publicación, porque en cuanto la encontraron encajaron y se produjo un entendimiento mutuo que ninguna de las partes siente la necesidad de cambiar. Es el caso de Josep Maria Blanco Ibarz, dejando a un lado su primera etapa en Pulgarcito y unas historietas que se publicaron en la revista Garabatos, de la editorial Toray.

Blanco es hijo de Barcelona y, ya cuando iba a la escuela, sólo le gustaban los deberes en los que había dibujos. Su fijación por el dibujo estuvo a punto de llevarlo a Rusia durante la Guerra Civil. Blanco también ha sido hombre de una sola ocupación laboral (más allá del dibujo) porque, después de trabajar de aprendiz de pastelero y de administrativo en una notaría, entró a trabajar en un banco, donde se quedó hasta su jubilación a principios de los años 90. En el banco coincidió con otro gran dibujante, Manuel Urda.

Cuando se licenció del servicio militar decidió hacer de su afición al dibujo su segunda fuente de ingresos. Tanteó diferentes especialidades como los tejidos, los estampados o la publicidad pero, animado por algunos amigos como el mismo Urda o Nadal, se decidió por el dibujo humorístico y en 1951 se ofreció a TBO. Allí le dijeron que debía adaptarse al estilo tradicional de la empresa, cosa que consiguió hasta convertirse en uno de los puntales de la publicación junto con Benejam, Urda, Coll, Castanys y Opisso, entre otros.

En TBO realizó todo tipo de dibujos, la serie Los Kakikus (1963) y otras historietas, incluso historietas de La Familia Ulises debido a la enfermedad y posterior muerte de su creador, Benejam. Blanco, sin embargo, nunca quiso firmar los originales por respeto a su antecesor y maestro. Cabe decir que, en principio, fue Salvador Mestres quien sustituyó a Benejam, pero su estilo no acababa de encajar y la serie acabó en manos de Blanco. Esta situación se alargó hasta 1979. Blanco continuó realizando trabajos para TBO hasta 1981, fecha de su última colaboración en la revista.

A Blanco le gustaban los dibujos completamente llenos y hacer salir a mucha gente. Confiesa que esta afición le viene de la admiración que sentía por Opisso. Blanco es tan minucioso y se muestra tan preocupado por los detalles que él mismo lo hace todo: guiones, textos y coloración. Blanco también es un gran observador de la vida y siempre está listo para tomar nota de todo lo que es susceptible de ser trasladado al dibujo y a la historieta. Siempre va con un puñado de papeles en el bolsillo y, a medida que se le van ocurriendo las ideas, las va esbozando a lápiz, ya se encuentre en el metro, en el autobús o en la mesa de un bar.

En el año 2013 dibujó y puso color a sus historietas de Otto el Cañón. Una serie inédita hasta entonces ya que, por temática, no se pudo publicar en su momento en TBO. A Blanco, por el hecho de haber trabajado en un banco toda su vida, le gustaban los números.

Viñeta de

Historia Editorial del comic en España: un repaso (muy somero) con JOSÉ RAMÓN ÁLVAREZ.

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