En 1979, el mundo del cine fue testigo del nacimiento de un ícono del terror y la ciencia ficción: Alien: El octavo pasajero, dirigida por Ridley Scott. Esta obra maestra no solo redefinió el género, sino que también dio pie a una rica expansión en otros medios, siendo su adaptación al cómic una de las más destacadas y aclamadas.
La historia, conocida por muchos, comienza con la astronave-refinería USS Nostromo en su regreso a la Tierra. El ordenador de a bordo, "Madre", detecta una transmisión misteriosa que obliga a despertar a la tripulación de su hibernación criogénica. A pesar de sus reticencias, los siete operarios desvían el curso del Nostromo hacia el planetoide de origen del mensaje. Allí, en un entorno hostil, descubren una nave colosal de diseño no humano y el momificado cadáver de su tripulante alienígena, junto a un inquietante cultivo de huevos. Este hallazgo desencadena la pesadilla de los tripulantes, cuyas vidas se ven amenazadas por una criatura letal que emerge de las sombras de su propio entorno de trabajo.

La adaptación al cómic de esta icónica película fue un proyecto ambicioso. La editorial Heavy Metal, conocida por su revista homónima y por tener al influyente artista Moebius involucrado en el diseño de vestuario de la película, fue la elegida para llevar a cabo esta tarea. Para la traslación a viñetas, se seleccionó a Archie Goodwin y Walter Simonson, quienes ya habían demostrado su talento en adaptaciones de ciencia ficción para Marvel, como Star Wars y Battlestar Galactica.
Los autores trabajaron con borradores del guion, ya que la película aún no se había estrenado durante el desarrollo del cómic. Este tiempo y dedicación permitieron a Goodwin y Simonson crear una obra que, si bien Walter Simonson atribuye parte de su éxito al impacto de la película, alcanzó cotas artísticas extraordinarias por mérito propio. A diferencia de muchas adaptaciones que suelen ser correctas o mediocres, el Alien de Goodwin y Simonson se erige como una excepción notable, comparable a otras joyas como el Drácula de Roy Thomas y Mike Mignola o el Blade Runner de Goodwin y Al Williamson.
El guion de Archie Goodwin, aunque carente de la prosa que naturalmente está ausente en la película, introduce elementos narrativos de forma intermitente en momentos clave. Una cita de Joseph Conrad, "Vivimos como soñamos: solos", extraída de su novela Nostromo (que dio nombre a la nave), abre el cómic. La prosa de Goodwin aparece en secuencias cruciales: desde la recepción del mensaje y el despertar de la tripulación, hasta la impactante irrupción del Chestburster, la primera aparición completa del xenomorfo y la revelación de la verdadera naturaleza del androide Ash.

Sin embargo, es en el apartado gráfico donde esta obra alcanza su máxima expresión. El trabajo de Walter Simonson es, sin duda, uno de los puntos álgidos de su carrera. A pesar de que la historia de Alien es ampliamente conocida y ha sido referenciada y homenajeada innumerables veces en las décadas posteriores a su estreno, la forma en que se plasman las escenas en papel mantiene una fuerza impactante. La construcción de la atmósfera y la tensión se logran magistralmente a través de las viñetas, incluso cuando el lector conoce el desenlace.
Las viñetas de la secuencia introductoria, la doble página dedicada a la nave alienígena, la ilustración del cadáver, el momento del chestburst y las escasas pero brutales apariciones del xenomorfo transmiten un impacto visual equiparable, o incluso superior, al de la película. El desglose de las acciones es fluido, permitiendo incluso la inclusión de elementos de diseño sin sacrificar la narrativa.
El color, originalmente obra de Simonson, su esposa Louise, Deborah Pedlar, Polly Law y Bob Lerose, es otro de los aspectos deslumbrantes de esta adaptación. Las ediciones anteriores, como la publicada por Bruguera en España, a menudo presentaban un recolorido con tonos planos que no hacían justicia al trabajo original. Sin embargo, la reedición de 2012, escaneada directamente de las planchas originales, permite apreciar la belleza de la paleta cromática y la maestría del coloreado.

La reedición de Titan Books en 2012, coincidiendo con el estreno de la precuela Prometheus, y posteriormente por Diábolo Ediciones en castellano, ha puesto a disposición de los aficionados esta obra maestra. La edición en tapa dura de Diábolo Ediciones es un ejemplo de los magníficos valores de producción, superando incluso el valor sentimental de las ediciones pasadas para aquellos que crecieron con ellas. Es un imprescindible que todo aficionado al cómic debería tener en su biblioteca.
Además de esta adaptación clásica, el universo Alien continúa expandiéndose en el mundo del cómic. Marvel Comics ha lanzado nuevas series, como Alien 1: Linajes, con guion de Phillip Kennedy Johnson y dibujo de Salvador Larroca. Esta nueva entrega explora las consecuencias de la corporación Weyland-Yutani y el regreso de los mortíferos xenomorfos a la vida de Gabriel Cruz, un antiguo empleado que intenta rehacer su vida tras un brutal ataque alienígena.
La adaptación de Alien al cómic es un testimonio del poder duradero de la franquicia y de la habilidad de los artistas para trasladar experiencias cinematográficas a un nuevo medio, enriqueciéndolas y ofreciendo nuevas perspectivas. Es una obra que, cuarenta años después de su creación, sigue fascinando y aterrorizando a partes iguales.