Alien Covenant: Un evento en el Salón del Cómic de Barcelona y un vistazo a la película

La nave Covenant aterrizará dentro de poco en la gran pantalla el 12 de mayo, y los fans de la saga creada por Ridley Scott en 1979 están impacientes por conocer todos los secretos que se esconden en esta nueva historia. Pero antes, Alien: Covenant hará una pequeña parada en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona este fin de semana y mostrará a los asistentes objetos tan interesantes como la estación médica que usan en la secuela. ¿Te lo vas a perder?

La 35ª edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona tendrá todo un espacio dedicado al universo Alien, donde los espectadores podrán ver algunos objetos y miniaturas utilizados en las diferentes películas. Además, habrá una recreación de la estación médica en la que podrás comprobar si tienes algún xenomorfo en tu interior.

Recreación de la estación médica de Alien Covenant

Cinco años después de la desigual Prometheus, cinta en la que Ridley Scott regresaba a la saga de Alien, que le dio la fama como realizador cinematográfico allá por 1979, nos llega esta Alien: Covenant. La segunda parte de Prometheus seguirá a una expedición con la misión de colonizar un planeta desconocido que, a primera vista, parece un paraíso. Pero pronto descubrirán que no están solos allí, y su misión acabará convirtiéndose en una lucha por su supervivencia en un ambiente hostil y peligroso.

El reparto lo componen nombres como los de Katherine Waterston (Animales fantásticos y dónde encontrarlos), Michael Fassbender (Assassin's Creed), Demian Bichir (Los odiosos ocho), Carmen Ejogo (Selma), Danny McBride (De culo y cuesta abajo) y Callie Hernandez (La La Land), entre otros.

A pesar de lo que podía deducirse de los avances de la cinta o incluso de las primeras críticas aparecidas en internet, Covenant tiene mucho más de secuela de Prometheus que de precuela de Alien. Y es que aunque tengamos ante nuestros ojos una estética, fotografía, música e incluso una trama que nos quiere evocar en todo momento a la historia de la Nostromo, Alien: Covenant es, en espíritu (que es, al fin y al cabo, lo que cuenta), una continuación de los temas abiertos por Scott en Prometheus. Estos temas tocaban tangencialmente y de manera circunstancial la mitología de Alien, un monstruo en el que Scott está muchísimo menos interesado que en hablarnos sobre Dios, la fe, el origen de la vida o las contradicciones entre todos esos Grandes Temas y la inteligencia artificial.

Dejemos pues claro desde este primer párrafo que los que acudan a las salas esperando un regreso a las raíces de la saga van a llevarse una seria decepción, y es que Alien: Covenant es mucho más (y mucho menos) de lo que aparenta.

"Lo que cambió fue la reacción a Prometheus (…) Descubrimos que los fans estaban realmente frustrados." Estas declaraciones, extraídas de una reciente entrevista de Ridley Scott a Yahoo, podrían resumir perfectamente la génesis de Alien: Covenant. Prometheus tuvo una recepción demasiado tibia como para meterse de lleno en una secuela directa, a pesar de que su final presentaba un horizonte tan interesante como ver a una científica crucifijo al cuello con la única compañía de la cabeza de un ser sintético en una bolsa, dirigirse al planeta de los Ingenieros a buscar camorra y respuestas a partes iguales.

Pero el mismo Scott reconoce que su propuesta necesitaba al xenomorfo como una seña de identidad demasiado poderosa como para desecharla, de modo que de repente Covenant se convirtió en la zanahoria que movería el carro de la taquilla. Y llegamos a la situación en la que Scott se niega a abandonar los postulados que inició con Prometheus pero a la vez acepta que una película de Alien sin Alien es como Bart apareciendo en el Show de Krusty sin decir “Yo no he sido”. La diferencia aquí es que la aparente rendición de Scott ante la demanda del público lleva mucha mala baba detrás, y se parece mucho más a Andy Kaufman recitando El Gran Gatsby cuando parecía que iba a cantar la canción de Super Ratón.

Diseño conceptual de un xenomorfo

Y es que, como película de ciencia ficción o terror espacial (en definitiva, como película de Alien), Covenant sigue al dedillo todos los vicios y defectos que ya se vieron en Prometheus. A saber: tripulación prescindible, narrativa desastrosa e irritantes incongruencias que terminan por estropear cualquier atractiva propuesta que pudiera haber detrás. Podríamos dedicarnos a enumerar todas las situaciones al nivel de “voy a acercarme a esa cobra espacial dentada como si fuera a acariciar a un cachorrillo” que, como en Prometheus, también campan a sus anchas por esta Covenant, pero sólo servirían para constatar el frágil esqueleto dramático y narrativo que apenas sostiene a esta Alien: Covenant.

Destacan un giro final absurdamente previsible y la ausencia más allá de David de un corazón para la película. Ni siquiera el añorado xenomorfo tiene un papel destacado, siendo relegado a un papel secundario y que sólo al final tiene algún momento de gloria encerrado de nuevo en el espacio mitológico de una nave que quiere desesperadamente ser la Nostromo en su decoración, sus sonidos, sus puertas y hasta sus sistemas de detección: una pobre imitación que casi resulta paródica en su intento de rescatar un espíritu por parte de un Scott desganado.

Explicación: ¿De qué trata la saga de Alien realmente?

Nos queda el alivio (escaso) de haber asistido a un recital visual y sonoro, con poderosas ideas (el destino de los Ingenieros o el refugio anacrónico de David), pero en definitiva Alien: Covenant es una experiencia frustrante, siempre a medio camino entre dos rumbos pero sin decidirse a tomar ninguno de ellos.

Quizás, como demostraron Alien3 o Alien Resurrección, la saga del monstruo tampoco da para mucho más, máxime cuando su mitología ya ha sido profanada por un Scott más interesado en otros temas, ansioso y desganado a la vez por contentar al fan. Quizás ese es el principal problema: nunca me he opuesto como espectador a que se expandan historias previas, ni creo que haya nada intocable o remake innecesario de por sí siempre y cuando me vayan a seguir contando una buena historia. A esta Covenant le hubiera sentado estupendamente librarse del Alien que la precede en el título y darle al personaje de Michael Fassbender la capacidad de trascender que le sobra a la creación de H.R. Giger.

Para todo lo demás, siempre nos quedará volver a encerrarnos en la Nostromo, montar una barricada en Hadley’s Hope o atrevernos a empezar una nueva partida a Alien: Isolation.

"Antes en el espacio nadie podía oír tus gritos, pero como ocurre con todo lugar especial, el turismo ha acabado por estropearlo." Alien: Covenant es una frustrante experiencia a medio camino entre abrazar las propuestas de Prometheus y una interesada añoranza de los viejos tiempos.

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