Alan Moore, una figura legendaria en el mundo del cómic, ha expresado repetidamente su descontento con la dirección que ha tomado el medio y su influencia en la cultura contemporánea. Considerado por muchos como el mejor guionista de cómics del mundo, Moore ha logrado que sus personajes trasciendan las páginas, como V en V de Vendetta, cuya máscara se convirtió en un símbolo global de resistencia. Sin embargo, el propio Moore se distancia del medio que lo catapultó a la fama, criticando la infantilización de la sociedad a través de la omnipresencia de la iconografía superheroica.
Moore, con su distintiva apariencia de mago, ha sido una voz crítica contra la comercialización y la simplificación del cómic. "Hace 40 años, la mayoría de mis entrevistadores me preguntaban por las maravillosas posibilidades que veía para los cómics en el futuro", recuerda el autor británico. "Esa fe en el futuro del formato ha sido sustituida hoy por una nostalgia del pasado. Es decir, por los cómics de aquel entonces."
La paradoja principal reside en que el creador de obras que desmantelaron el concepto de superhéroe, como Watchmen, ahora ve cómo estas creaciones se han convertido en un reflejo de una sociedad que, según él, ha perdido su rumbo. Moore critica la idea de que los cómics superheroicos, originalmente concebidos para entretener a niños de 12 años, sigan atrayendo a millones de adultos, lo cual considera un signo preocupante de infantilización masiva, un precursor del fascismo.
La Desmitificación de los Superhéroes y su Malinterpretación
Moore se refirió a Watchmen, una obra que desmenuzó el concepto de superhéroe, como un intento de mostrar que "cualquier intento de traer a la vida estas figuras en cualquier tipo de contexto realista siempre será grotesco y una pesadilla". Sin embargo, los fans, en lugar de captar la crítica, parecieron pensar: "Sí, los superhéroes oscuros y deprimentes son, algo así como que geniales".
El autor británico señala que la tragedia de su obra en los cómics de los 80, incluyendo V for Vendetta, es que ha sido "eternamente malinterpretada por un público demasiado ansioso por aprender las lecciones equivocadas". Él quería que los lectores se mostraran escépticos con los superhéroes, que cuestionaran sus motivos y bondades, pero parece que no le entendieron.

Moore critica que el término "novela gráfica" se utilice como un escudo para que los adultos no admitan que leen historietas juveniles, a veces incluso para niños. Para él, incluso las obras más celebradas, incluidas las suyas, siguen siendo cómics. La obra Batman: La Broma Asesina, ilustrada por Brian Bolland, es un ejemplo de cómo Moore aplicó un enfoque literario a personajes coloridos, llevando temas adultos y análisis psicológico a un público que antes veía al héroe como una figura casi infantil. Sin embargo, Moore ha expresado su descontento con esta obra, considerándola demasiado violenta y sexualizada para un héroe como Batman.
El Peligro del Escapismo y la Infantilización
Moore considera que el modo predominante de lo fantástico en la cultura moderna es el simple escapismo, una forma de fantasía que no solo es inútil, sino también peligrosa en la precaria situación actual. "Necesitamos desesperadamente pensar en soluciones a esta terrible situación, y no ignorar las alarmas porque estemos inmersos en la Tierra Media o en el Universo Cinematográfico Marvel", afirma.
Según Moore, la omnipresencia de la iconografía superheroica en la vida cotidiana, no solo a través de los éxitos de taquilla, sino también en cómo han moldeado a ciudadanos y líderes, es un reflejo de esta infantilización. El escritor toma como referente V de Vendetta para hablar de cómo los movimientos sociales han adoptado su máscara, pero también advierte sobre la banalización de su significado. Moore se distanció de Anonymous, señalando la imposibilidad de conocer sus planes ocultos, y criticó la presencia de máscaras de Guy Fawkes entre símbolos de odio en eventos como el asalto al Capitolio de 2021.

El autor británico lamenta que miles de adultos hagan cola para ver personajes creados para entretener a niños de hace décadas, lo que implica, según él, que el público reclama "tiempos más sencillos, realidades más simples", un tipo de pensamiento que "puede ser, muy a menudo, un precursor del fascismo".
La Crítica a la Industria del Cómic
Moore denuncia que la industria del cómic está controlada en gran medida por aficionados sin talento o por aquellos cuyos padres ricos les compraron una editorial. Ha adaptado la industria a sus propios intereses, resultando en una sexualización de las superheroínas y la desaparición de cómics para niños y lectores jóvenes. Esto ha llevado a una disminución de lectores de cómics "hardcore" y a una industria que se tambalea con reinicios absurdos, incapaz de aportar ideas nuevas.
Ante la falta de ideas, Moore considera que la idea de que los valores conservadores son una "rebelión punk desafiante contra una élite liberal" es risible, especialmente en un mundo dominado por ideologías conservadoras y valores de una secta judeocristiana intolerante.
El CÓMIC VS LA LITERATURA. ALAN MOORE. DOCUMENTAL
La Paradoja del Creador y su Legado
La tragedia de Alan Moore, creador de obras maestras como Watchmen, V de Vendetta y La Broma Asesina, es que su obra ha sido malinterpretada. Él intentaba mostrar la grotesca y pesadillesca naturaleza de traer figuras superheroicas a un contexto realista, pero los fans lo tomaron como una validación de los superhéroes oscuros. Moore se dio cuenta de que el público no solo no entendía su mensaje, sino que lo idolatraba por ello.
Moore critica la mercantilización de su trabajo por parte de DC Comics y otras adaptaciones, y ha pedido que su nombre sea retirado de proyectos relacionados con su obra. Para él, el cómic, incluso las obras más celebradas, sigue siendo un medio para expandir la imaginación de los niños, y no una excusa para la evasión o la justificación de la violencia. Su esperanza es que sus novelas de 'Londres eterno' ofrezcan una diversión entretenida e informadora, arrojando luz sobre la situación actual y sugiriendo posibles "escotillas de emergencia".