Águila Negra: La epopeya bélica de Ray Collins y Francisco Solano López

La historia del cómic argentino está repleta de obras maestras que han trascendido el tiempo y las fronteras. Entre ellas, destaca Águila Negra, una serie bélica que vio la luz en los años ochenta de la mano de Editorial Columba. Fruto de la colaboración entre el experimentado guionista Ray Collins (Eugenio Zappietro) y el talentoso dibujante Francisco Solano López, esta obra revive los horrores y las complejidades de la Segunda Guerra Mundial a través de relatos profundos y conmovedores.

Francisco Solano López, nacido en Buenos Aires en 1928, tataranieto del mariscal paraguayo del mismo nombre, inició su carrera profesional en 1953 en la editorial Columba. Su talento como dibujante de aventuras lo llevó a colaborar con grandes nombres del cómic, como Héctor G. Oesterheld, con quien trabajó en series como Bull Rocket y El Eternauta. Más tarde, Solano López residiría en Europa entre 1963 y 1968, donde crearía personajes como Galaxus y Adam Eterno.

Retrato de Francisco Solano López

Ray Collins, por su parte, es conocido por clásicos como Precinto 56. Como guionista experto, Collins inserta combates para mantener al lector atrapado, pero su verdadero interés reside en revelar cómo la guerra cambia a las personas para siempre. "Vi que la guerra nos convierte en seres desesperados que luchan por su piel, su casa y sus hijos. Por su tierra, su aire y su sol", expresaba Collins.

En Águila Negra, Collins convierte en protagonistas a personajes llenos de dudas, miedos e incertidumbres, que continuamente se preguntan si lo que hacen es correcto: "Un mundo se deshace y sólo somos hombres. ¿En qué fallé?". El guionista demuestra que la gran historia está llena de episodios olvidados, de muertes que nadie recuerda, de héroes enterrados muy lejos de su casa a los que ningún historiador les dedicará un libro, hechos terribles que solo quedan registrados en la memoria de los soldados que participaron de ellos.

Collins logra retratar todo el horror del conflicto en frases impecables que sintetizan historias terribles en muy pocas palabras, donde no sobra ni una coma: "Dunkerke era un infierno cuando llegamos para echar una mano en la evacuación. Los ejércitos ingleses, francés y belga estaban desplegados en un arco de 250 kilómetros. Durante ocho meses, esa tropa confiaba en la línea Maginot."

La serie se inicia en el almacén de antigüedades de un septuagenario excombatiente, Ilia Potocky, quien, asentado desde hace cuatro décadas en Francia, aguarda una postergada reunión con sus antiguos camaradas para brindar por la vida y la amistad. Ante las preguntas curiosas de los parisinos o turistas, Ilia apelará a su memoria para relatar los episodios que, durante la guerra, conformaron la desconocida epopeya de las Aguilas.

Todo empieza en Varsovia con el joven profesor de Literatura Wajda Radzigill, de veinticinco años, quien ve frustrados sus planes personales de casamiento ante la inminencia del conflicto bélico. Su novia le propone exiliarse en Francia, pero él opta por quedarse y defender su tierra ante la invasión nazi. Junto al vagabundo trompetista Stanislas Munsk, son convocados de urgencia para sumarse al ejército.

Finalmente, las defensas son arrasadas, Polonia cae, y ellos se refugian en suelo francés. Se unen a los Aliados y Wajda asume el mando, ante la muerte del rudo sargento George Sapieski. Acusados de traidores y cobardes por su nacionalidad, son menospreciados y asignados a operaciones de poca monta. En homenaje a la bandera de su país, la unidad de combate adopta el símbolo del águila, alterando el característico color blanco por un negro que representa el luto por la patria perdida. Y deciden defender la tierra de otros como modo de honrar y tratar de recuperar la propia, borrada de los mapas de entonces.

Ilustración de soldados polacos con el símbolo del águila negra

Conforme avanzan sus intervenciones, el ex profesor y los suyos van labrándose una reputación a fuerza de humildad y valentía, aceptando misiones de gran peligro en varios continentes. Los guiones de Ray Collins aprovecharon el contexto para narrar historias sencillas pero profundas, donde afloran la grandeza y miseria humana en todo su esplendor. Más allá de los bandos, la mirada se centró en las reacciones que los hombres despliegan frente a ese evento irracional por naturaleza, y las persistentes huellas que ello ha dejado en las vidas de cada uno.

El hecho de manejar dos temporalidades, los ochenta desde donde se nos presenta Ilia Potocky, y los cuarenta donde transcurre la acción propiamente dicha, deja un gran margen para la evolución de los diferentes personajes. Sobre la labor de Solano López, cabe destacar la buena documentación histórica realizada. La verosimilitud alcanzada en la presentación de numerosos escenarios geográficos, las máquinas y los combates, es notable. Su trazo gana en expresividad cuando la trama requiere mostrar las emociones que atraviesan esos hombres sencillos, convertidos en soldados muy a su pesar, a medida que los capítulos se desarrollan.

Águila Negra se publicó durante casi una década, siendo reeditada en Italia. Se produjeron cerca de 91 episodios, 7 de los cuáles no llegaron a publicarse en Argentina. El número 36 de la “Colección Clásicos” de Editorial Columba, con fecha de portada Diciembre de 1999, republicó los primeros 14 episodios de la obra.

Ojalá alguien reeditara esta joya sobre “siete descartables miembros de un ejército fantasma” que revitalizó las historias sobre la Segunda Guerra Mundial gracias a la poesía afilada del mejor Collins potenciada por el dibujo de un Solano López inspiradísimo.

Documental - Apocalipsis segunda guerra mundial - Color

Entre 1939 y 1945, las principales naciones del planeta se vieron envueltas en uno de los conflictos armados más sangrientos y penosos de la historia de la humanidad: la Segunda Guerra Mundial. El enfrentamiento entre el Eje (Alemania, Italia y Japón) contra los Aliados (Inglaterra, Rusia, Estados Unidos y otros) derivó en eventos trágicos como las detonaciones nucleares de Hiroshima y Nagasaki, y el genocidio de seis millones de judíos en Auschwitz.

Águila Negra, gran exponente del género bélico, se destaca por su enfoque en las consecuencias humanas de la guerra, mostrando a los personajes como seres llenos de dudas y miedos, acosados por la incertidumbre y la culpa: "Un mundo se deshace y sólo somos hombres. ¿En qué fallé?".

"Voy a contarte, chico... Voy a decirte cómo es el hombre cuando enloquece, cuando la vida no le importa. El lobo muerde cuando tiene hambre. El hombre muerde para probar sus colmillos en otros hombres."

"¿Qué se siente al matar, profesor Wajda Radzigill? ¿Pavor? ¿O acaso placer? ¿Uno piensa en los rostros amados y que ya han muerto?"

"Hoy los hombres son otros. La violencia sigue. Ojalá que no haya otra guerra. La memoria de la humanidad es frágil."

"El tiempo desdibuja las cosas. El héroe de ayer fue reemplazado por un cantante de moda. O un jugador de fútbol como Johann Cruyff. La guerra terminó."

"Las guerras de este tiempo no se parecen a las de otros días. Los jóvenes discuten y ríen. Los mayores han olvidado. Estos chicos no saben mucho de Hitler."

Mapa de Europa durante la Segunda Guerra Mundial

La serie fue publicada originalmente en la revista “Nippur Magnum” de Editorial Columba en Enero de 1980. Los dibujos de Solano López ganan en expresividad cuando la trama requiere mostrar las emociones de esos hombres sencillos, convertidos en soldados muy a su pesar. Un buen trabajo de época, a veces perjudicado por una mala aplicación del color y la puesta en página, rigurosos en Editorial Columba. Los dibujos decayeron un poco tras la partida de Solano López, cuando fue reemplazado por otros artistas.

tags: #aguila #negra #tebeo