El Legado Educativo de la Minería en Asturias: De las Aulas a la Innovación Pedagógica

La minería del carbón en Asturias es un tema recurrente, hasta el punto de que los conceptos de "asturiano" y "minero" a menudo se entrelazan hasta casi ser sinónimos. Desde finales del siglo XVII, la región experimentó una profunda transformación impulsada por la actividad minera. Por ello, el progresivo cierre de explotaciones en los últimos años ha traído consigo notables cambios en la organización de la sociedad asturiana.

La preocupación de los mineros por la educación de sus hijos y por dotarse de una formación acorde a las necesidades de desarrollo de la industria minera sentó las bases de importantes iniciativas educativas en Asturias. Un ejemplo de esta implicación se observa en la composición de las Juntas Directivas del Patronato que impulsó la Universidad Laboral de Gijón, donde cuatro de los doce vocales eran representantes del sector minero: Ramón F. Sopeña, Vicente Encinas Castañón, Enrique Lorenzo Pérez y Amador Fernández Palacio.

Si bien es cierto que algunas de estas iniciativas educativas, como las becas para huérfanos de trabajadores en la Universidad Laboral de Gijón, el Orfanato Minero (actual FUNDOMA) o el Colegio de la Magdalena, podrían interpretarse como actos de asistencia social o filantropía, la realidad es más amplia. La iniciativa educativa promovida por la minería no se limitó a estos casos, sino que se extendió a todo tipo de alumnos hijos de trabajadores, como lo demuestran los más de diez colegios creados por las empresas mineras en las cuencas asturianas.

Un hito temprano en esta historia educativa fue la creación, en 1844, de la Escuela de Capataces de Minas en Mieres por D. Guillermo Schulz. Esta iniciativa respondía a la necesidad de una formación complementaria para las labores de extracción de carbón. Los documentos preparatorios de Schulz (1840) ya detallaban las materias a impartir, incluyendo aritmética, geometría práctica, trigonometría, dibujo lineal, física y química aplicadas. Los requisitos de acceso para los alumnos eran rigurosos: tener 18 años, estar bien constituidos, saber leer y escribir medianamente, haber completado dos años de aprendizaje en oficios como carpintero, mampostero, cantero o herrero, y acreditar buena conducta.

Escuela de Capataces de Minas en Mieres

La Fundación Docente de Mineros Asturianos (FUNDOMA) ha continuado el legado de este "modelo educativo minero", que se enmarca en la pedagogía social y abarca tanto la vertiente social como la de la innovación pedagógica. La trayectoria de Ernesto Winter, su primer director, Ingeniero de Minas y pedagogo cercano a la Institución Libre de Enseñanza, y la del P. Valentín García, jesuita y primer Rector de la Universidad Laboral de Gijón, reflejan este espíritu.

En sus inicios, el proyecto de la Universidad Laboral de Gijón contemplaba la formación agrícola y ganadera a través de dos granjas-escuela. Sin embargo, la actividad formativa principal se centró a partir de 1955 en la fabricación mecánica, respondiendo a la demanda de formación en la industria transformadora para complementar las industrias básicas ya establecidas en la región. El apoyo del Montepío de la Minería y el Sindicato Minero fue fundamental para sostener el mayor número de becarios en los primeros años de la institución.

Universidad Laboral de Gijón

El espíritu de la Universidad Laboral de Gijón se reflejó en su boletín estudiantil «La Torre», publicado quincenalmente desde 1960 y recuperado por los Antiguos Alumnos. Los estudiantes vivían con intensidad el seguimiento de la actividad minera y los conflictos de la época, como “La huelgona” de 1962. El Montepío de la Minería también apoyó la campaña para declarar la Universidad Laboral de Gijón Bien de Interés Cultural, solicitando mayor protección para el emblemático edificio diseñado por Luis Moya.

Tras la Universidad Laboral de Gijón, otras 21 universidades laborales siguieron su ejemplo, consolidando un modelo educativo con profundas raíces en la minería asturiana. La Fundación Docente de Mineros Asturianos (FUNDOMA) nació en el segundo cuarto del siglo XX como una obra social destinada a los hijos de los mineros, un colectivo numeroso y necesitado de apoyo. Sus fundadores fueron personalidades destacadas de la vida cultural y política de la época.

La HISTORIA DE ASTURIAS en 13 minutos (Fácil y sencilla)

La labor anónima del Montepío de la Minería, a través de sus becas financiadas por las aportaciones solidarias de los trabajadores, ha permitido la formación de cientos de personas de familias obreras humildes durante décadas. Este compromiso se mantiene vivo hoy en día a través del programa de Becas de la Fundación Montepío, gestionado desde 2015.

El legado de Miguel Ángel Caldevilla, Catedrático de Educación Secundaria y antiguo Secretario General de la Asociación de Antiguos Alumnos de la Universidad Laboral de Gijón, es un testimonio de la defensa de la memoria docente de la Laboral y de sus raíces mineras e industriales. Su labor fue fundamental en la firma del convenio entre la Asociación y el Montepío de la Minera, reconociendo siempre el apoyo incondicional de esta institución a la formación de las familias trabajadoras.

Materias Impartidas en la Escuela de Capataces de Minas (1840)
Área Materias
Matemáticas Aritmética y geometría práctica y trigonometría rectilínea
Dibujo Elementos generales de dibujo, y dibujo lineal
Ciencias Elementos de física y química aplicadas

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