El Cómic como Herramienta para Adolescentes: Explorando Narrativas Visuales y Desarrollo Personal

La lectura es mucho más que un simple descifrado de códigos o una obligación educativa; es una herramienta fundamental para dar sentido a la existencia, permitiendo comprender el mundo, reconocer al otro y participar en la creación colectiva de nuevas realidades. Se erige como un acto político de rebeldía, resistencia, libertad y transformación frente a las injusticias y desigualdades sociales. A pesar de su valor intrínseco, las tecnologías de gobierno han intentado, en ocasiones, domesticarla mediante prohibiciones y censuras.

Si bien la literatura infantil y juvenil mantiene altos índices de lectura, se observa una disminución del interés entre los 15 años y más, coincidiendo con la proliferación de otras actividades de ocio. Los Nuevos Estudios de Literacidad distinguen entre las prácticas letradas académicas y las prácticas vernáculas, informales e híbridas, donde el cómic encuentra un espacio natural. Concebir la lectura únicamente como una obligación académica sujeta a evaluación puede generar rechazo, especialmente en contextos marginales. Sin embargo, la lectura voluntaria se convierte en un bálsamo en momentos difíciles, promoviendo la autoreparación y la autogestión del sufrimiento socioemocional de los jóvenes. Construye un espacio simbólico interior que permite comprender realidades hostiles y excluyentes, transformando las aflicciones en ideas.

El origen del cómic está intrínsecamente ligado al mundo infantojuvenil y a la educación. Töpffer, considerado el fundador del cómic moderno y pedagogo, reconoció tempranamente el potencial de narrar historias a través de viñetas combinadas con texto, así como su capacidad educativa para trabajar con adolescentes. La investigación ha confirmado la utilidad del cómic como herramienta pedagógica, especialmente en la educación en valores y la formación de una ciudadanía crítica, al concienciar sobre problemáticas sociales de una manera atractiva para los jóvenes.

Ilustración de un cómic con adolescentes leyendo

Es innegable la capacidad del cómic para estimular la creatividad, el pensamiento abstracto y la conciencia crítica. Fomenta la alfabetización narrativa visual y facilita la conexión entre las experiencias de los lectores y las vivencias de los personajes. El cómic, definido como un objeto-cultural-no-identificado, desafía una definición única debido a la dificultad de precisar su origen y la falta de consenso sobre la delimitación entre continente (formato, soporte) y contenido (texto, imagen). Se le considera un arte, un medio de expresión y comunicación con un lenguaje propio que combina imágenes y texto para narrar historias, mostrando sentimientos, pensamientos y discursos de los protagonistas.

Este lenguaje elíptico, híbrido y gráfico-textual amplía las posibilidades del pensamiento verbal, facilitando la comprensión de situaciones complejas y narrando sucesos vitales conflictivos y dolorosos, promoviendo la empatía con los lectores. Los lectores se convierten en cómplices silenciosos del autor, completando las elipsis y los espacios vacíos entre viñetas, un fenómeno que Eisner y McCloud denominan el arte secuencial de lo invisible. El cómic permite una lectura pausada, propiciando la autorreflexión y la interreflexión.

El lenguaje del cómic se caracteriza por el dibujo, el texto (bocadillos y cartuchos), la historia y la secuencia. En relación con los Adolescentes en Acogimiento Residencial (AAR), la Ley Orgánica 1/1996 define el Acogimiento Residencial (AR) como una medida del Sistema de Protección a la Infancia y Adolescencia, siendo la última opción y menos aconsejada para menores de 6 años. A pesar de priorizarse los contextos familiares, el AR es una medida frecuentemente utilizada, especialmente con adolescentes de 15 a 17 años. En 2019, el 55% de los menores atendidos por el SPIA se encontraban en AR. Los datos sugieren que los recursos no siempre se adecúan a las necesidades de los menores, sino al revés.

El AR es un espacio de residencia y convivencia que debe garantizar la protección física y emocional, la educación, el desarrollo personal e identitario, y, si es necesario, intervenciones terapéuticas. Su finalidad es preparar a los jóvenes y sus familias para la reunificación o buscar alternativas como el acogimiento familiar o la adopción. La adolescencia es una etapa de tránsito, incertidumbre y vulnerabilidad, especialmente para jóvenes con experiencias de abandono. Los AAR han sufrido vulneraciones de derechos, maltrato, miedo y estrés, con modelos afectivos destructivos que fracturan vínculos y generan conflictos de lealtad. Esto resulta en una escasa red de apoyo social, sentimiento de culpabilización, estigmatización y dificultades conductuales, cognitivas, emocionales y de adaptación escolar.

Existe un acuerdo científico sobre la alta incidencia de problemas de salud mental en estos jóvenes, aunque la detección de sufrimiento y malestar emocional internalizado presenta dificultades. Es crucial incorporar las conceptualizaciones y modelos explicativos narrados por los propios adolescentes, quienes atribuyen el malestar a las interacciones sociales y al abuso de poder. Las experiencias de maltrato en la infancia persisten en la adolescencia, condicionando las expectativas y oportunidades futuras, y dificultando la transición a la vida adulta. Proyectar el futuro mitiga el sentimiento de "no-futuro" y protege de comportamientos de riesgo.

Gráfico comparando tipos de acogimiento de menores en España

Los jóvenes en AR también poseen grandes capacidades de adaptación, recuperación, sociabilidad y resiliencia. El AR puede ser una oportunidad de vida si se garantizan exigencias normativas y técnicas, prevaleciendo modelos socioafectivos con base comunitaria y vínculos de apoyo social. Los objetivos del Plan de Caso incluyen la reunificación familiar, la integración en una familia alternativa, la inclusión en un recurso residencial especializado o la preparación para la vida independiente, concretándose en resultados específicos agrupados en ámbitos familiar, residencial y comunitario, escolar y laboral.

Se han clasificado cómics de autocreación, que son cómics de vida donde el autor se representa a sí mismo, ya sea de forma factual o ficticia. Estas narraciones retrospectivas y existenciales enfatizan lo causal y personal, confrontando a las personas con sus experiencias vitales, miedos, traumas y sufrimientos para intentar superarlos. Dentro de esta categoría se encuentran las autopatografías, narraciones postraumáticas y de autoficción.

Ejemplos de Cómics de No Ficción Relevantes para Adolescentes:

  1. Stitches. Una infancia muda (2010) de David Small. Un relato sobre una identidad aislada creada en torno a la enfermedad y la incomunicación familiar, donde el dibujo se convierte en vía de escape.
  2. Cuéntalo (2018) de Anderson y Carroll. Una adaptación que narra la violencia sexual sufrida por una adolescente, explorando la vergüenza, la soledad y el proceso de empoderamiento a través del arte.
  3. Coraje (2020) de Raina Telgemeier. Un relato sobre los miedos de una niña a no encajar en el colegio, abordando la ansiedad, el estrés emocional y la búsqueda de aceptación.
  4. Cuento de una rata mala (1999) de Bryan Talbot. Narra el viaje de huida de una adolescente que ha sufrido abusos sexuales, a través de la vida de la escritora Beatrix Potter.
  5. El fantasma de Anya (2013) de Vera Brosgol. Un misterio sobre los problemas de inclusión de una chica rusa en un instituto estadounidense, explorando la autoaceptación.
  6. Aquí vivió. Historia de un desahucio (2016) de Rosa y Bueno. Un relato comprometido sobre la desposesión del hogar, la conciencia de las desigualdades sociales y el poder de la denuncia.
  7. Carne de cañón (2019) de Aroha Travé. Un cómic costumbrista sobre la vida cotidiana de una familia monomarental en un barrio marginal, abordando diversas problemáticas sociales.
  8. Destellos (2020) de Jen Wang.
  9. Solos (2014-2018) de Gazzotti y Velmann.
  10. La Favorita (2016) de Matthias Lehmann.
  11. (2017) de Lemire, Lennox y Bellaire.
  12. El árbol que crecía en mi pared (2018) de Lourdes Navarro.
  13. No mires atrás (2019) de Anabel Colazo.
  14. Harley Quinn (2020) de Tamaki y Pugh.
  15. Sentient (2020) de Lemire y Walta.
  16. Soy una matagigantes (2021) de Kelly y Niimura.

El cómic, como medio, puede ser una herramienta pedagógica muy fructífera en el aula, especialmente en clases de dibujo, para fomentar la curiosidad y la imaginación de los alumnos. Se pueden proponer ejercicios que impliquen el estudio de viñetas, la recreación de tramas con los mismos elementos en diferente orden, o la creación de nuevas secuencias narrativas a partir de historias sencillas y comprensibles. Fomentar que los propios alumnos traigan cómics de casa o los busquen en internet puede enriquecer el proceso de aprendizaje y la posterior exposición de sus creaciones.

Ejemplo de ejercicio de creación de viñetas de cómic

Borja Yagüe, profesor de Secundaria y dibujante, destaca la actitud positiva de los alumnos frente al cómic, asociándolo a algo más ligero, a pesar de que algunas novelas gráficas profundizan en temas complejos. Sostiene que el cómic puede ser una herramienta potente para transmitir creencias y actitudes, incluso en el ámbito religioso. Es fundamental abandonar el prejuicio de que se necesita dibujar bien para hacer cómics, y que los docentes pierdan el miedo a este medio.

Artur Díaz Martínez, conocido como Artur Laperla, autor e ilustrador de cómics, comparte su pasión por este medio desde la infancia. Sus referentes abarcan diversos géneros y épocas del cómic, influenciando su trabajo narrativo, donde la relación con el cine es clave. Considera que la colección Mamut de cómic infantil ofrece propuestas interesantes para iniciarse en la lectura a partir de los 6 años, e incluso cómics para niños muy pequeños a partir de 3 años.

En España, existe una cultura del cómic arraigada, con una publicación creciente, aunque queda por determinar si la base de lectores se amplía en proporción. La diversidad de propuestas, desde la comedia hasta la tragedia, pasando por el suspense y los superhéroes, demuestra la versatilidad del cómic como medio para explorar la condición humana y las complejidades de la vida.

Como Hacer una HISTORIETA - COMICS / 7 Pasos

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