La lectura es mucho más que un simple descifrado de códigos, una obligación educativa o un mero divertimento. Aporta sentido al ser, pensar, sentir, hacer y estar en el mundo, reconociendo al otro y permitiendo la fabulación colectiva de otras realidades. Es un acto político de rebeldía, resistencia, libertad y transformación frente a injusticias y desigualdades sociales, por lo que las tecnologías de gobierno han intentado domesticarla a través de prohibiciones y censuras (Caride y Pose, 2015; Mata, 2016).
Sin embargo, la literatura infantil y juvenil, a pesar de mantener valores elevados de lectura, experimenta una pérdida de interés a partir de los 15 años, cuando los adolescentes se inclinan hacia otras actividades de ocio (FGEE, 2021; Yubero y Larrañaga, 2010). Los Nuevos Estudios de Literacidad diferencian entre prácticas letradas académicas y prácticas vernáculas informales e híbridas, donde encajarían perfectamente los cómics (Aliagas, et al., 2008).
Concebir la lectura únicamente como una obligación académica sujeta a una evaluación de rentabilidad escolar provoca rechazo en contextos marginales. En contraste, la lectura voluntaria acompaña en momentos difíciles, sirviendo como un bálsamo para cicatrizar heridas, permitiendo dar sentido a la vida, la autoreparación y la autogestión del sufrimiento socioemocional de los jóvenes. Esta práctica construye un espacio simbólico interior que facilita la comprensión de una realidad hostil y excluyente, sustituyendo las aflicciones por ideas (Petit, 2009; 2014).
El origen del cómic ha estado históricamente ligado al mundo infantojuvenil y a la educación. Töpffer, considerado el fundador del cómic moderno, un pedagogo y director de un internado de jóvenes extranjeros en Ginebra, ya vislumbró el potencial de narrar historias a través de viñetas, o estampas, combinadas con textos, y su capacidad educativa para trabajar con adolescentes.
La investigación ha demostrado que los cómics son herramientas útiles para trabajar con adolescentes (DeGracia, 2012), especialmente en la educación en valores y la creación de ciudadanía crítica, concienciando sobre problemáticas sociales, lo que los convierte en un medio muy atractivo (Ibarra y Ballester, 2015; Larrañaga y Yubero, 2017). Es incuestionable su capacidad pedagógica, estimulando la creatividad, el pensamiento abstracto y la conciencia crítica, permitiendo la alfabetización narrativa visual y facilitando la conexión entre las experiencias de los lectores y las narraciones de los personajes (Barrero, 2002).

La Naturaleza Híbrida y Comunicativa del Cómic
El cómic es un objeto cultural difícil de definir, un "objeto-cultural-no-identificado" (Pons, 2017), tanto por la dificultad de precisar su origen como por la falta de acuerdo para diferenciar entre continente (formato, soporte y reproducción) y contenidos (texto, imagen, lo que cuenta y cómo lo cuenta), y la consiguiente identificación de sus características y técnicas. El cómic se define como un arte, un medio de expresión y comunicación, con un lenguaje propio que se escribe a través de imágenes, apoyándose en textos o no, con la intención de narrar historias donde se muestran los sentimientos, pensamientos y discursos de los protagonistas de la acción (Barrero, 2012).
Este lenguaje elíptico, híbrido, gráfico-textual, amplía las posibilidades del logocéntrico y reducido pensamiento verbal (Sousanis, 2015), posibilitando la comprensión de situaciones complicadas, con gran capacidad para narrar sucesos vitales conflictivos y dolorosos, empatizando con los lectores (Arroyo, 2012). Esto los convierte en cómplices silenciosos del autor, incorporándose fácilmente al relato, completando las clausuras, espacios vacíos entre viñetas, con los que el creador juega a través de elipsis. Eisner (2003) y McCloud (1995) se refieren a este fenómeno como el arte secuencial de lo invisible. El cómic permite una lectura pausada (se adelanta y retrocede a voluntad, perdiéndose en la búsqueda del detalle y la simbología), lo que favorece la (auto-inter)reflexión. El lenguaje del cómic se caracteriza por el dibujo (realista, cartoon, icónico y simbólico), el texto (bocadillos, que pueden adquirir diferentes formas, y cartuchos-cartelas que dan voz al narrador), la historia y la secuencia.

Adolescentes en Acogimiento Residencial y el Poder del Cómic
En relación con los Adolescentes en Acogimiento Residencial (AAR), la Ley Orgánica 1/1996 de Protección Jurídica del Menor define el Acogimiento Residencial (AR) como una medida del Sistema de Protección a la Infancia y Adolescencia (SPIA), considerándola la última opción y no aconsejada para menores de 6 años. Aunque se priorizan los contextos familiares y las medidas estables y consensuadas, en la práctica el AR es una de las medidas más utilizadas, en especial con adolescentes (15-17 años). En 2019, de los 50.272 menores atendidos por el SPIA, 23.209 estaban en AR (55%), de los que 1.301 eran menores de 6 años y 1.284 habían cumplido los 18 años dentro de ese recurso (Ministerio Derechos Sociales y Agenda 2030, 2020). Los datos demuestran que, más que adecuarse los recursos a las necesidades de los niños, se produce lo contrario.
El AR es un espacio de residencia y convivencia, vinculado con la comunidad, que debe garantizar las necesidades de protección (tanto física como emocional), la educación (generándose experiencias de aprendizaje), el desarrollo personal e identitario; y en el caso de ser necesario, también se realizarán intervenciones terapéuticas-rehabilitadoras. Su finalidad es preparar a los chicos y sus familias para la reunificación y, cuando no sea posible, buscar otras alternativas como el acogimiento familiar y/o la adopción.
La adolescencia es un estado de tránsito de la infancia a la madurez caracterizado por la incertidumbre. En general, es una etapa vital especialmente vulnerable y mucho más para jóvenes con experiencias vitales de abandono y desconectados de sus familias. Los AAR han sufrido múltiples vulneraciones de sus derechos, experimentando situaciones de maltrato, miedo y estrés, con modelos afectivos destructivos basados en la violencia y falta de empatía, fracturando sus vínculos y mostrando un conflicto de lealtad entre la familia biológica y el equipo socioeducativo del centro (Galán, 2014; Horno et al., 2017). Esto ocasiona una escasa red de apoyo social, sentimientos de culpabilización y estigmatización, y dificultades conductuales, cognitivas, emocionales y de adaptación escolar (Barudy y Dantagnan, 2005; González et al., 2017; Isidro y De Miguel, 2017; Llosada et al., 2015).
Existe acuerdo científico sobre la alta incidencia de problemas de salud mental que presentan estos chicos. Sin embargo, la valoración de los profesionales es más acertada cuando son problemáticas externalizadas, pero existen dificultades para detectar el sufrimiento y el malestar emocional internalizado (Sainero et al., 2015). Es ineludible incorporar a los saberes profesionales, conceptualizaciones y modelos explicativos narrados por los propios adolescentes, que atribuyen como causa principal de ese malestar a las interacciones sociales (acoso, problemas con compañeros, no tener amigos, relaciones familiares disfuncionales, escasa red de apoyo, estudios, presión social…) y al abuso de poder (Bello et al., 2019; Carceller, 2018).
Las experiencias de maltrato en la infancia persisten en la adolescencia, condicionando sus expectativas y las oportunidades de futuro (Martínez-Reguera, 2002), dificultando su transición a la vida adulta. Proyectar el futuro desde el presente mitiga el sentimiento de no-futuro y protege de comportamientos de riesgo (consumos abusivos, prácticas sexuales de riesgo…) (Melkman, 2015). Indudablemente, también cuentan con grandes capacidades de adaptación, recuperación, sociabilidad y resiliencia. El AR no tiene que ser una experiencia traumática per se, sino una oportunidad de vida (Horno et al., 2017), siempre y cuando se garanticen una serie de exigencias normativas y técnicas, siendo necesario que se adecúe a las características de los jóvenes, prevaleciendo modelos socioeducativo-afectivos con base comunitaria y cimentados en los vínculos de apoyo social (Del Valle, et al. 2013).
Se operativizan a través de los objetivos del Plan de Caso: reunificación familiar, integración en una familia alternativa, inclusión en un recurso residencial especializado o la preparación para la vida independiente (con el apoyo de Programas de Autonomía). Concretándose en resultados específicos recogidos en sus Proyectos Socioeducativos Individuales agrupados en los siguientes ámbitos: contexto familiar (relaciones entre el niño/a y la familia, cooperación familiar y trabajo con la familia, si procede); contexto residencial (autonomía personal: obligaciones y cuidados personales, alimentación, tareas escolares, manejo de recursos/independencia, y adaptación: integración social y disposición para el aprendizaje y la participación); y contexto comunitario, escolar y laboral (Del Valle y Bravo, 2007).

El Cómic Autobiográfico y de No Ficción como Espejo de Vivencias
Se han clasificado partiendo de la tipología de Guzmán (2017) como autocómics. Son cómics de vida donde el autor se (re)presenta a lo largo del relato, ya sea factual o ficticio. Estas narraciones retrospectivas y existenciales enfatizan en lo causal y personal, confrontando a las personas con sus experiencias vitales, miedos, traumas y sufrimientos para intentar superarlos. Dentro de esta categoría se encuentran las autopatografías, narraciones postraumáticas y de autoficción.
Cómics de No Ficción Destacados:
- Stitches. Una infancia muda (2010) de David Small. Relato duro sobre una identidad aislada creada en torno a la enfermedad, cáncer de garganta, en el Detroit de los años 50. La ausencia de voz de David, un joven de 14 años, se presenta como metáfora del no-reconocimiento de una familia insatisfecha con su vida, donde la (in)comunicación se muestra a través de golpes, silencios y reproches. David huye de esa realidad evadiéndose a través del dibujo y la imaginación, incorporando relatos oníricos que fracturan la continuidad en la historia. Al final comprende y perdona a la madre-familia. El dibujo simple en acuarela gris transmite emociones principalmente de tristeza.
- Cuéntalo (2018) de Anderson y Carroll. Adaptación de la novela homónima. Relato cercano, directo y opresivo. Melinda sufre violencia sexual por parte de un compañero de instituto. Sin truculencias, transmite las emociones de la protagonista: vergüenza, soledad, autoculpabilización. Ante la indiferencia familiar, su respuesta es el aislamiento, construyendo un refugio en el centro, el silencio y la autolisis. Se produce un proceso de empoderamiento personal/social a través del arte y la ruptura del silencio, comprendiendo que ella no es la culpable. Las autoras recurren a un lenguaje metafórico-simbólico y subjetivo (árbol, conejo, borrarse la cara…).
- Coraje (2020) de Raina Telgemeier. Relato amable y divertido que cuenta los miedos de Rania, niña de 9 años (nerviosa, tímida, callada y vergonzosa) a no encajar en el colegio (no sufre acoso), lo que le provoca ansiedad, estrés emocional y ataques de pánico que somatiza a través de problemas gástricos, fobia a vomitar. Dispone de una familia nutricia y el apoyo de sus amigas. También recibe ayuda profesional de una psicóloga infantil. Rania empieza a conocer y aceptar sus miedos, aunque ha seguido asistiendo a psicoterapia y mindfulness para una mejor gestión de sus problemas.
- Cuento de una rata mala (1999) de Bryan Talbot. Helen Potter ha sufrido abusos sexuales por parte de su padre, encubiertos por una madre cómplice. Inicia un viaje de huida, convirtiéndose en una adolescente sin hogar. El relato se vehicula a través de la vida/obra de la escritora/ilustradora británica de literatura infantil Beatrix Potter, también sobreviviente de maltrato familiar. En este periplo vital, Helen corre el riesgo de sufrir otras violencias (polivíctima) y desconfía de aquellas personas que le ofrecen un apoyo sincero. El final del camino le permite comprender y no culpabilizarse de los maltratos sufridos, enfrentando el amor disfuncional y el abuso de poder del padre.
- El fantasma de Anya (2013) de Vera Brosgol. Relato simpático de misterio de una chica rusa con problemas de inclusión por su aspecto físico, forma de vestir y procedencia, en un instituto privado estadounidense, sufriendo violencia verbal y social. También se muestran los problemas que acarrean los primeros amores de chicos poco convenientes. Recibe el apoyo de una joven fantasma asesinada que intenta vivir a través de ella y cambiarla a su imagen (ejemplo de relación tóxica). Anya termina aceptándose como es, única, y valora las amistades “vivas”.
- Aquí vivió. Historia de un desahucio (2016) de Rosa y Bueno. Relato comprometido y solidario sobre la (des)posesión del hogar, contada por Alicia, una adolescente que, junto a su madre, recientemente separada, habita una vivienda de la que fue lanzada una familia. Para hacer frente a estos cambios cuentan con el apoyo de sus padres y de la familia extensa. La protagonista va conociendo la historia de la familia desahuciada a través del diario de la hija, copia del de Ana Franz, y los recuerdos de Carmen, la abuela, que de forma inesperada se presenta en su casa. Al conocer la historia, toma contacto con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Se conciencia de las desigualdades e injusticias sociales y de cómo el compromiso y la denuncia pueden ser un motor de transformación social. El color es otro elemento de la narración (verde: PAH; grises: flashback familia desahuciada y origen de la mercantilización del derecho a vivienda).
- Carne de cañón (2019) de Aroha Travé. Relato costumbrista “viborizado” cercano al underground, sobre la vida cotidiana (y algún toque de fantasía delirante) de una familia monomarental con tres hijos, el pequeño con autismo, en un barrio periférico-marginal en el que se cruzan diversas problemáticas sociales, estructuradas en cuatro capítulos: precariedad, drogas, pederastia, acoso y búsqueda de identidad sexual. El barrio-papelera es otro protagonista más, escenario de juegos y travesuras infantiles, al igual que el lenguaje choni que hablan sus protagonistas. Yanira y Kilian, los hijos mayores, al contar con apoyo familiar, del grupo de iguales y de la comunidad, van desarrollando una gran capacidad...

El Cómic como Recurso para Abordar el Uso de la Tecnología en Adolescentes
Para invitar a repensar el uso de la tecnología, CEAPA (la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado) ha editado en formato de cómic las reflexiones de cuatro adolescentes sobre las pantallas, los casinos online, los likes en redes sociales, y otras grandes preocupaciones de los más jóvenes. Se trata de un buen recurso para hablar de este tema en casa.
¿Tu hija o hijo queda con amigos y se limitan a mirar cada uno su móvil? ¿Le preocupan los likes que consigue en redes sociales? ¿Se pasa horas y horas jugando a pantallas? ¿Tarda en hacer los deberes porque cada dos por tres atiende a las notificaciones de su móvil? ¿Está enganchado a los juegos online?
Si has pensado en esto más de una vez, seguro que también te has hecho las preguntas del millón, que deberíamos hacernos todos, adultos y adolescentes: ¿La tecnología realmente te ayuda a conseguir objetivos? ¿Te hace más feliz?
Justamente para invitar a repensar estas cuestiones sobre el uso de la tecnología, CEAPA ha editado en formato de cómic las reflexiones de cuatro chavales y chavalas sobre las pantallas, los casinos online, los likes en redes sociales, etc. Este cómic, que puede descargarse de forma gratuita, tiene como objetivo fomentar la sensibilización de los más jóvenes hacia los peligros que muchas veces conlleva el uso excesivo de los móviles, las redes sociales y los juegos de azar. Tal y como explican desde CEAPA, algunas de las principales consecuencias para los adolescentes son la distracción que afecta al rendimiento en los estudios, y problemas de autoestima y de identidad que pueden derivar en situaciones de riesgo.
“Los raros” son cuatro amigos que prefieren quedar para charlar, no se olvidan de comer y de dormir por estar jugando a las pantallas, deciden concentrarse para estudiar y así aprovechar el tiempo, toman conciencia de que su autoestima no puede depender de los likes y followers que tengan sus publicaciones en redes sociales, entienden que en los juegos de azar online el casino siempre gana… Y se llaman a sí mismos los raros porque probablemente estas reflexiones que han hecho y estas decisiones que han tomado sobre la tecnología no son las más extendidas. Seguro que este cómic puede ayudar para establecer un plan en familia sobre el uso de la tecnología y para fijar las normas del uso de las pantallas.
Uso responsable de la tecnología para niños - Primer móvil - Ciberbullying - Fake news - Privacidad
El Cómic como Género Literario en Auge y Herramienta Educativa
Tres años de trabajo han puesto de manifiesto la situación real del sector del cómic, un género en alza, que atrae tanto a niños como a adultos, y que ha pasado de considerarse un género menor a ser una propuesta firme para el fomento de la lectura. En España se publican al año unas 4.600 novedades de cómics, que generan una facturación aproximada de 130 millones de euros (sin incluir los libros de texto), según se desprende del documento elaborado por la Asociación Sectorial del Cómic; el Ministerio de Cultura, a través de la Dirección General del Libro, del Cómic y de la Lectura; y Acción Cultural Española. En la creación de estas publicaciones trabajan más de 1.000 artistas y autores que publican sus obras en más de 80 editoriales y cuentan con 200 librerías especializadas para su venta y distribución. El cómic genera más de 1.500 empleos especializados.
La creatividad de la industria española del cómic es reconocida a nivel internacional, sobre todo en el mercado norteamericano y el francobelga, y sirve de inspiración a otras industrias culturales, como los videojuegos o el cine. Más de 4 millones de ciudadanos españoles mayores de 14 años son lectores habituales de cómics. Los creadores de cómics publican principalmente en castellano (94%), seguido por otros idiomas, como el catalán (22%), el euskera y el gallego (8% cada uno) o el valenciano (4%). El 80% de los creadores son hombres, frente al 20% de mujeres. Para el desarrollo de esta industria, los profesionales del sector incluyen en el documento ocho medidas esenciales que pueden poner en marcha las instituciones públicas para apoyar el crecimiento de este género.
La utilización del cómic para mejorar la expresión oral, la lectura y la escritura aprovecha el interés de niños, niñas y adolescentes por las imágenes, cómics y novelas gráficas para desarrollar sus capacidades y destrezas en la lectura, escritura y expresión oral. Con este fin, se recurre a las imágenes de cómic para ayudar a generar, organizar y refinar sus ideas al escribir, leer y al hablar sobre un texto. Al leer cómics, el alumnado interactúa con formas narrativas muy complejas y estructuradas. Se percaten o no, su alfabetismo visual emergente promueve las destrezas de pensamiento y desarrolla habilidades metacognitivas más generales.
Mediante el cómic, los relatos y sus propios escritos no solo se motivan para leer, sino que también aprenden a disfrutar de un mundo más excitante y atractivo, a desarrollar su imaginación y creatividad. Steve Bowkett y Tony Hitchman describen una serie de técnicas y actividades prácticas que se centran en diversos aspectos de la narración, tales como: utilizar el cómic como organizador visual para planificar la escritura; aprender a construir principios y finales; identificarse con el público lector, utilizando diferentes géneros y desarrollando personajes; crear ritmo, drama, tensión y anticipación.
Los autores incluyen técnicas “Kapow!” para iniciar lecciones y añaden también un epílogo sobre el aprendizaje de valores mediante los cómics. Las actividades que se proponen en este libro parten de que chicos y chicas ya tienen experiencia de contacto con el mundo del cómic y que poseen destrezas que pueden transferirse a toda una amplia gama de tareas de escritura. Por ejemplo, la forma en que se disponen las viñetas en la página de un cómic puede servir de plantilla para organizar párrafos en un relato escrito o un texto escrito de no ficción. Las convenciones visuales de una novela gráfica -la forma de los bocadillos o el modo de dirigir la atención del lector- pueden informar acerca del uso del diálogo escrito y de la inclusión de detalles expresivos y relevantes.
| Título | Autor/a | Año | Páginas |
|---|---|---|---|
| Stitches. Una infancia muda | David Small | 2010 | 336 |
| Cuéntalo | Anderson, Carroll | 2018 | 380 |
| Coraje | Raina Telgemeier | 2020 | 217 |
| Cuento de una rata mala | Bryan Talbot | 1999 | 136 |
| El fantasma de Anya | Vera Brosgol | 2013 | 224 |
| Aquí vivió. Historia de un desahucio | Rosa, Bueno | 2016 | 255 |
| Carne de cañón | Aroha Travé | 2019 | 228 |

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