El acceso a internet, los dispositivos móviles, las redes sociales y las plataformas de streaming nos permiten acceder a contenidos de todo el mundo con un clic. Música, información, noticias y por supuesto, series están a nuestro alcance las 24 horas del día, los 7 días de la semana. El cómic, un medio de expresión artística y narrativa, ha experimentado un renacimiento significativo, consolidándose como una forma de entretenimiento y arte apreciada por un público cada vez más amplio y diverso.
El cómic está viviendo actualmente una segunda edad de oro gracias a las productoras de cine, que en los últimos años han apostado por películas basadas en este género literario, y que se han convertido en grandes éxitos de taquilla. El pasado 31 de enero se presentó el informe Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2023 elaborado por Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que contó con la intervención del Ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y que confirmó la tendencia al alza del cómic y su importante peso en la industria editorial. El informe, que analiza principalmente la población lectora mayor de 14 años, sitúa en el 10,8% el hábito de lectura de cómics, lo que significa un aumento del 0,6% respecto al barómetro 2022. Este porcentaje de población lectora es significativo, ya que únicamente el 68,3% declara leer libros, lo que pone en valor el peso cultural e industrial que el cómic tiene para el sector editorial español.
La afición a los cómics es cada vez más aceptada gracias a las excelentes películas y series de televisión de las que disfrutamos en los últimos años. Yo doy gracias al día que mi primo me llevó al Mercat de Sant Antoni. Ese día me regaló mi primer cómic de Superman. Aquél cómic supuso un cambio en mi vida. El día en que se me mostró un mundo del color y fantasía que me hizo, hace y, sin duda, hará tremendamente feliz hasta el fin de mis días.
¿Qué significa ser un aficionado al cómic?
El cómic tiene la capacidad de convertirse en la perfecta puerta de entrada a la literatura, pero también al arte y al conocimiento en general. Si echamos la vista atrás, recordaremos aquellos dibujos que tanto alegraban nuestras tardes. Por esa razón, a lo largo de nuestra edad adulta hemos acudido a sus páginas para rememorar esos momentos de nuestra infancia. Pero, si tanto nos gustaba ese pasatiempo, ¿por qué ya no lo frecuentamos? El cómic ofrece un formato de lectura -por lo general- ligero y agradable, y es percibido como algo fácil y entretenido.
Escrito por FRANCESC MARTINEZ, quien colaboró escribiendo artículos para Planeta DeAgostini y en el blog Bajo la mascara dirigido por Julián Clemente. Desde que tengo uso de razón, leo cómics. Cuando era pequeño leía todo tipo de tebeos, desde más infantiles (cómo Don Miki o Zipi y Zape) hasta títulos más “adultos” (cómo Superman, el personaje que me hizo enamorarme del género). Entonces era lo más normal del mundo. Incluso los adultos te animaban a leer para que así mejorara tu lectura y te divirtieras… Pero entonces creces. Cuando llegas a la adolescencia las miradas de reproche se incrementan. Muchos mayores consideran (por suerte no en mi caso) que los cómics son cosas de críos. “Ya podrías leer un libro.”, “Deja eso y haz algo de provecho” o “¿Pero eso no es para niños pequeños?” son algunas de las perlas que hemos oído más de uno. Pero pasas. Pasas porque sabes que no lleva razón, que leer cómics es un entretenimiento (y placer) tan bueno o mejor que mucho otros. ¿Que tú has viajado a una escuela de brujos de la mano de un tal Harry? Pues yo he salvado a toda una ciudad junto a un nerd al que le picó una araña radioactiva. ¿Que tú y tus amigos de la República habéis salvado la galaxia del azote de un señor oscuro? Pues mi amigo con una S en el pecho lo hace semana sí y semana también. Y te haces mayor. Y sigues leyendo cómics. Dónde otros tiene una biblioteca, una estantería llena de DVDs o una tele de 70 pulgadas para jugar al último juego de matar bichos, yo tengo un montón de cómics que me han divertido, ilusionado y emocionado una y mil veces. Y eso no quita que me gusten y respeten el resto de aficiones. Me gusta leer un buen libro, ir al cine con mi novia o jugar a un buen videojuego (nota: el Streets of Rage Remake es la polla), pero los cómics tiene algo que me encanta por encima de todo. Es la facilidad con la que te metes dentro del personaje y que te transporta a un mundo real o fantasioso. Es cómo te estremeces cuando tu personaje favorito está al límite de la muerte y se levanta (porque siempre se levanta…). Es el ir mes a mes a la tienda y saber que tendrás tu ración de ilusión. Pero a lo que iba. Te haces mayor y la gente… pues te mira raro. Cada vez menos, sí, pero te mira raro. Les dices que coleccionas cómics. O que trabajas en ellos. O que los escribes… O lo que sea. Y te sonríen, pero en muchos casos ves en su mirada algo así cómo “Ostia tú, si parecía normal…”. Hay gente que te dice la frase de “Pues yo pensaba que los tebeos esos eran para críos”. Y te entran ganas de estamparles con un tomo de Predicador, Watchmen o Maus, y que te digan si eso es infantil, pero sabes que no servirá de nada. Por desgracia, la afición de leer cómics viene de la infancia o, cómo mucho, de la adolescencia. Si el gusanillo de las viñetas no te pilló de joven, difícilmente lo hará de mayor, cuándo los prejuicios son más atenuados.
El fenómeno aterrizó entre nosotros en los años 90, pero se ha visto muy respaldado por internet, pues la red ha facilitado la rapidez en la transmisión de la información. Los cómics son mucho más que superhéroes y así lo demuestran personajes icónicos que van desde Mortadelo y Filemón hasta el Capitán América, pasando por otras corrientes como el Manga; ¿quién no ha leído un cómic alguna vez en su vida?
Causas de la "adicción" a los cómics y el manga
“Aunque la seriefilia o adicción a las series, no está reconocida en los manuales de psiquiatría como una adicción, comparte características con esa enfermedad, como la conducta compulsiva, la tolerancia y el síndrome de abstinencia”, explica la doctora Gabriela Orozco Calderón, jefa del Laboratorio de Psicobiología y Cognición Humana en la Facultad de Psicología de la UNAM. Al principio, este comportamiento tiene un efecto agradable. Nos permite relajarnos y hay cambios en el cerebro: aumentan neurotransmisores como la dopamina, relacionada con la cognición, la motivación y la recompensa, los opioides relacionados con la euforia y la serotonina, que afecta nuestro estado de ánimo y comportamiento.
Las personas que pueden desarrollar esta adicción son aquellas que buscan la novedad, tienen una vida social pobre, personalidad impulsiva o con problemas de autocontrol, de allí que vean un capítulo, tras otro sin control. También puede presentarse en personas con anormalidades en el estado de ánimo como disforia, ansiedad, intolerancia al displacer, con trastornos psiquiátricos como fobia social, timidez exagerada o que presenten mucho estrés y usen las series “para relajarse”.
Otaku es una palabra japonesa que significa, simplemente, fan, aunque se emplea para ridiculizar a las personas apasionadas del manga y el anime (las historietas y las películas de animación japonesas). En Japón, otaku no significa solo que a una persona le gusten estos entretenimientos, sino que le gustan demasiado, que es capaz de incumplir sus obligaciones sociales (estudiar o trabajar) por quedarse mirando su anime, que tiene entretenimientos infantiles mucho más allá de la infancia y la adolescencia. Fuera de Japón, aunque existe esta idea de que el otaku está infantilizado, y es un poco friki, el término es menos despectivo. En Occidente, un otaku es un aficionado a los animes, el manga y los videojuegos asociados a ellos, alguien que está al tanto de los productos de merchandising, de los nuevos episodios y series que se crean, a quien le gusta estar informado de lo que se mueve en ese mundo.
Hay una categoría especial dentro de los otaku. Son los hikikomori. Los hikikomori son personas que se recluyen en su casa y que solo se dedican a sus ocupaciones otaku. En realidad, y sin querer aventurar un diagnóstico psiquiátrico que tampoco nos corresponde, la actitud de estas personas parece cercana a la depresión: faltos de habilidades sociales, tienen miedo al fracaso, presión escolar, desencanto social… Así, encuentran en el manga y el anime una manera de evadirse del mundo, como otras personas la encuentran en las drogas o en el alcohol. Y evidentemente, sí, estas personas (que son las menos) tienen un problema. En Japón, de hecho, se trata ya de un problema social mayor.
El cómic, al ser un recurso que emplea elementos pertenecientes a la Literatura, favorece de manera atractiva y positiva la lectura en los niños mediante el desarrollo de la comprensión lectora, la adquisición de vocabulario y el desarrollo de su imaginación. Con la guía del animador, el cómic puede emplearse como un elemento para fomentar valores positivos e, incluso, para la asimilación de contenido teórico o como elemento de introducción a lecturas y elementos considerados más serios académicamente hablando. Es un recurso educativo con carácter motivador que es, a su vez, un excelente medio de comunicación, ya que nos ayuda a entender una historia a través de las imágenes.
El objetivo es que los niños disfruten con la lectura y lean en su tiempo libre. Todos sabemos que la lectura es una puerta a la fantasía con infinitas ventajas para los niños, y es bueno y deseable que el hábito lector sea algo tan natural como la ducha diaria: la lectura ha de ser el primer paso para crear librepensadores. Sin embargo, nuestra sociedad está llena de muchachos que no saben construir e hilar frases con sentido, que cometen atroces y constantes faltas de ortografía, que muestran escasa imaginación y cuyo único contacto con la lectura viene a través del libro que sus profesores les mandan leer en clase. Es difícil que, en tal tesitura, un niño se anime a coger un libro. Pero el hacer que coja un cómic igual es mucho más sencillo: el cómic ofrece un formato de lectura -por lo general- ligero y agradable, y es percibido como algo fácil y entretenido.
¿Podemos enganchar a un joven a la lectura a través del cómic? Rotundamente sí. En primer lugar, porque hasta los niños más pequeños son capaces de “leer” cómic: hojean los tebeos atraídos por sus ilustraciones, y son capaces de interpretar sus contenidos. Tienen cierto conocimiento instintivo que les permite interpretar correctamente las elipsis y los convencionalismos del género. Incluso podemos jugar a desordenar las viñetas para que el crío las reorganice. Además, hay cómics para pequeños lectores como “El zoo de Antón”, que se prestan muy bien a este tipo de actividades. Los niños, antes de aprender a leer y escribir, aprenden a ver, identificar y usar imágenes. De hecho, los más pequeños interactúan con su entorno a través de las palabras y las imágenes.
En primer lugar, fomentando un entorno familiar propicio para ello. Además, debemos permitir que “sus” cómics estén al alcance de los niños: son curiosos por naturaleza, y es bueno que puedan acceder a ellos cuando les apetezca. Además, podemos estimular su lectura premiando a los niños con cómics que puedan gustarles. Para conseguir que el hábito lector se consolide, es necesario un refuerzo constante. Para ello, es preciso que el animador sepa motivar a través de su propia labor teniendo en cuenta que se trata de un proceso largo y lento.
Consecuencias de la sobreexposición a los cómics y series
Con el paso del tiempo, una persona adicta si no está viendo constantemente “su serie” o no puede dedicarle mucho tiempo, comienza a sentirse ansioso, irritable y sufre de craving, es decir, experimenta un deseo intenso por verla. Esta adicción hará que la persona deje de hacer y prestar atención a sus actividades escolares o laborales, olvidando responsabilidades y bajando su rendimiento. El permanecer “enganchado” viendo series, tiene múltiples consecuencias en la vida diaria de la persona adicta: hay mala alimentación porque se prefiere comprar o preparar algo rápido para no perder el hilo a elaborar una comida bien equilibrada y nutritiva.
Se acentúa el sedentarismo y se dejan de hacer actividades que antes se hacían como salir con amigos o hacer ejercicio, ocasionando problemas cardíacos o de obesidad. Además, los “maratones” ocasionan problemas en la higiene del sueño, alterando el organismo y sus funciones. “Cuando nosotros estamos dormidos se llevan a cabo muchos procesos, hay síntesis de proteína, consolidación de la memoria y se elimina la información que no es necesaria. Es decir, cuando estamos dormidos nuestro cerebro está trabajando a otro nivel. Cuando no dormimos, disminuye la concentración, la atención, el aprendizaje y los puntajes neuropsicológicos.
La adicción comportamental altera el sistema de recompensa y afecta áreas del cerebro como el lóbulo temporal y el lóbulo frontal. El lóbulo frontal está relacionado con las emociones y la conducta, mientras el lóbulo temporal tiene relación con el estado de ánimo y la memoria.
El informe también analiza la lectura en soporte digital, que en el ámbito del libro se sitúa en el 29,7% y en el cómic en el 3,2%, con un crecimiento del 0,6% respecto a 2022. El 61,7% de los lectores en formato digital solo consume contenidos gratuitos, el 21,4% no sabe distinguir si las descargas que realiza son legales o ilegales y el 10,9% tiene dudas, lo que pone de manifiesto las dificultades para desarrollar el mercado digital. El porcentaje de lectura de cómic también varía entre los lectores que leen exclusivamente en papel o exclusivamente en formato digital.
Como hemos dicho antes, anime solo significa serie de animación japonesa, y dentro de este formato hay diferentes géneros. Toda madre o padre debe saber que hay mangas y animes que son extremadamente violentos, y también que son pornográficos. Eso no significa, claro, que todo el manga o el anime lo sea (Heidi, por ejemplo, es un anime). Así que, de la misma manera que no sería justo condenar toda la industria cinematográfica de Hollywood solo porque algunos de sus títulos sean exclusivos para adultos, no deberíamos rechazar todo el anime por esta razón. Los adolescentes que ven anime terminan haciéndose adictos. Ya hemos hablado en este blog de cómo el cerebro adolescente, por el estadio del desarrollo en que se encuentra, es especialmente sensible a las adicciones, a la recompensa rápida. La estructura de los mangas y los animes, siempre en episodios que terminan en tensión para incitar a ver el siguiente no es nada nuevo (existe desde hace siglos). Lo que sí es relativamente nuevo es la posibilidad de seguir viendo episodios, uno detrás de otro, sin fin, porque están disponibles: ahí está el riesgo de que se convierta en una adicción. Pero ese riesgo, el de no ser capaz de parar de ver episodios, no es exclusivo de los adolescentes otakus.
El cómic como herramienta educativa y de desarrollo
Desde Adolescencia Positiva pensamos que cualquier afición (siempre que no tenga un componente destructivo) es positiva en la adolescencia. Aficionarse a algo, sentir que se es bueno en algo, suele tener una repercusión positiva en todas las personas: mejora el autoconcepto y la autoestima, y aumenta la tolerancia a la frustración. En la adolescencia, además, las aficiones suelen ser la puerta para mejorar algunas habilidades: la concentración, la constancia, el trabajo en los objetivos a medio y largo plazo, el descubrimiento de las propias pasiones.
Muchos adolescentes aficionados a los mangas son capaces de recitar los nombres de personajes de sagas completas, conocen fechas de publicación, autores, editoriales… Probándose a sí mismos y a otras personas que tienen una gran memoria (que podrán usar en el contexto escolar, si quieren). Otros terminan, por ejemplo, recreando sus propios mundos ficticios a través del dibujo, como prueba la gran cantidad de manuales para aprender a dibujar al estilo manga. Los hay, también, que se deciden a aprender japonés (el número de personas que aprende japonés creció un 71% entre 2012 y 2018). Hay, incluso, un fenómeno, conocido como fan-sub, en el que personas de diferentes países traducen de forma altruista mangas recién publicados, en ocasiones con horas de diferencia con respecto a la salida en japonés. Un fenómeno que, aunque vulnera los derechos de autor, es tolerado por las editoriales japonesas, que ven así aumentar los seguidores de estos productos. Relacionado con otro aspecto de los intereses otaku, algunos adolescentes se lanzan al mundo de la creación de videojuegos animados por una pasión que nace de los productos manga y anime.
El tebeo tiene la capacidad de convertirse en la perfecta puerta de entrada a la literatura, pero también al arte y al conocimiento en general. Fomentan el hábito de la lectura: es el mejor medio para iniciarse en el hábito de la lectura. Supone un primer acercamiento al arte: frente a las pantallas, el tebeo es una primera aproximación activa al arte. Es un género intergeneracional: más de 60 años han cumplido Mortadelo y Filemón, pero el tebeo se retrotrae a comienzos del s. La importancia de la luz: Siempre que podamos debemos optar por la luz natural, si tienes un jardín en tu casa, saca una silla y tómate un respiro mientras disfrutas de una buena lectura. En el caso de no tener esa suerte, crea un lugar de lectura al lado de una ventana. ¿Libro físico, libro electrónico o tablet?: Lo cierto es que el libro electrónico es una opción más que eficiente, ya que, además de poder almacenar en él muchísimos relatos, no daña nuestra vista, dado que no emite ninguna luz. Este dispositivo, por lo tanto, el mismo cansancio para nuestros ojos que la lectura tradicional. Por otro lado, como te imaginarás, las tablets no son el método más recomendado por los expertos. Todo se debe a un fenómeno que lamentablemente es cada vez más común, probablemente por lo expuestos que estamos a las pantallas, el poco cuidado de nuestra salud e higiene visual, por el paso del tiempo o por no realizar ejercicios que ejerciten nuestra vista. Si estás pensando en operarte la vista y librarte de las gafas de una vez por todas, tenemos lo que estás buscando.
El cómic español o tebeo, en uno de los más importantes de su género a nivel europeo. Recientemente, uno de sus miembros, Francisco Ibáñez ha sido nominado al Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Para muchos el mayor historietista de la historia de España, Ibáñez está detrás de reconocidas historias cortas como «13, Rue del Percebe», «Rompetechos» o «Mortadelo y Filemón» . Para ello, los alumnos del colegio Brains María Lombillo homenajearán a Ibañez elaborando su propia ‘13, Rue del Percebe’. «Al tratarse de un género gráfico resulta más llamativo para los pequeños que disfrutan siguiendo la historia, no solo a través de los textos, sino de las ilustraciones.
Los cómics son mucho más que superhéroes y así lo demuestran personajes icónicos que van desde Mortadelo y Filemón hasta el Capitán América, pasando por otras corrientes como el Manga; ¿quién no ha leído un cómic alguna vez en su vida? El cómic está viviendo actualmente una segunda edad de oro gracias a las productoras de cine, que en los últimos años han apostado por películas basadas en este género literario, y que se han convertido en grandes éxitos de taquilla. Todo marcado por un humor y costumbrismo tan particular que ha convertido al cómic español o tebeo, en uno de los más importantes de su género a nivel europeo.
Tratamiento de las adicciones comportamentales
“Para tratar esta y otras adicciones comportamentales, se ha empleado la terapia cognitivo conductual, donde se genera conciencia emocional en el paciente para limitar el comportamiento adictivo. Se les enseñan estrategias para mejorar su autocontrol, para conocer las consecuencias negativas y positivas de su conducta y a auto monitorearse para que puedan reconocer esta compulsión” concluye la doctora Orozco Calderón. Adicionalmente, para el tratamiento farmacológico se han usado antidepresivos como el citalopram, un inhibidor selectivo de la recaptura de la serotonina y la naltrexona, que es un antagonista de los opioides.
Si tu hijo adolescente te dice que es otaku, piensa lo primero que al decírtelo da prueba de una gran confianza en ti: eso ya debería hacerte pensar que no hay nada raro en su afición. No obstante, en lugar de sospechar o decirle que no te gusta ese tipo de ocio, interésate por lo que ve o lee (así puedes asegurarte, también, de que no hay pornografía o extrema violencia ocultas), pregúntale por sus aficiones, déjale que te cuente las historias que le interesan, los problemas de los protagonistas: sentir que comprendes y apoyas sus gustos es un paso importante para su autoestima. Puedes aprovechar, también, para hablarle de cómo algunas de las series de anime no son apropiadas para su edad; así allanas el terreno para que, si un día se topa con una, no se sienta culpable y pueda decírtelo con confianza. Y, por último, mantente vigilante, pero confía.
Por otro lado, el fenómeno otaku tiene una particularidad, y es que se trata de un ocio transmediático, que se da en varios planos a la vez: el manga, el anime, los videojuegos, el merchandising, el cosplay… De manera que puede parecer que el adolescente no hace nada más en su tiempo de ocio, y esto suele preocupar. Pero si tu hijo adolescente sigue teniendo amistades (aunque también sean otakus), si su desarrollo no parece estancado, si es capaz de parar de ver anime para hacer otras tareas (ir al instituto, comer, dormir…), probablemente no tengas de qué preocuparte. Por el contrario, si crees que tu hijo tiene dificultades continuadas para llevar una vida saludable al margen de su afición, entonces sí que te aconsejo que consultes a un especialista en salud mental. Y hazlo también si tienes dudas, pues solo un especialista sabrá valorar las particularidades del caso de tu hijo adolescente.
Si el gusanillo de las viñetas no te pilló de joven, difícilmente lo hará de mayor, cuándo los prejuicios son más atenuados. Pese a todo, la afición a los cómics es cada vez más aceptada gracias a las excelentes películas y series de televisión de las que disfrutamos en los últimos años.
El cómic tiene la capacidad de convertirse en la perfecta puerta de entrada a la literatura, pero también al arte y al conocimiento en general. Si echamos la vista atrás, recordaremos aquellos dibujos que tanto alegraban nuestras tardes. Por esa razón, a lo largo de nuestra edad adulta hemos acudido a sus páginas para rememorar esos momentos de nuestra infancia. Pero, si tanto nos gustaba ese pasatiempo, ¿por qué ya no lo frecuentamos? Por otro lado, las onomatopeyas nos dan mucha información sobre qué está sucediendo alrededor de los personajes en cuestión, así como los colores usados. Asimismo, los tebeos han marcado un antes y un después para el aprendizaje de muchos valores de generaciones atrás, así como un reto para poder coleccionarlos todos.

La Evolución de los Cómics: De los Inicios a la Cultura Pop Global
