Adaptaciones al Cómic de "En busca del tiempo perdido": Un Viaje Visual a la Memoria Proustiana

Adentrarse en el laberinto de la memoria de Marcel Proust es iniciar un viaje maravilloso que culmina con el sabor de una magdalena. Los recuerdos de un narrador anónimo, con fuertes reminiscencias del propio autor, se enlazan hasta formar una red de emociones que consigue frenar el efecto destructor del tiempo y recuperar la felicidad del pasado a través de la memoria.

La monumental novela de Marcel Proust, dividida en siete volúmenes -cada uno de ellos con su respectivo título-, parecería imposible de ser trasladada al lenguaje figurativo y narrativo específico de los cómics. Sin embargo, el gran dibujante y guionista Stéphane Heuet se ha propuesto esta monumental tarea, anunciando su personal "Recherche" distribuida en doce álbumes. De momento, ha publicado cinco, demostrando que la osadía de su pretensión es uno de los grandes atractivos de esta adaptación.

Portada del cómic

El Proyecto de Stéphane Heuet: Volumen a Volumen

El primer álbum de Heuet, «Combray», corresponde a la primera parte del primer volumen de Proust: "Por el camino de Swan". Los dos siguientes álbumes de Heuet son la versión dibujada del segundo volumen de Proust: "A la sombra de las muchachas en flor". Los dos restantes libros del historietista francés publicados están dedicados a «Un amor de Swan», segunda parte del primer volumen original de Proust.

En español, contamos con los tres primeros volúmenes de esta adaptación, que han ido apareciendo espaciadamente. El proyecto de hacer una adaptación ilustrada de una obra tan compleja es atrevido, pero este primer volumen de los doce previstos demuestra que es alcanzable y, sobre todo, acertado. Detrás de esta primera parte de "Por el camino de Swann" hay un inmenso trabajo de investigación que se constata en cada detalle del dibujo. Stéphane Heuet ha logrado poner en escena una obra difícil que de por sí es muy visual, y lo ha hecho respetando cuidadosamente el texto, los personajes y los decorados que el mismo Proust creó hace casi un siglo.

Por lo que vamos viendo y leyendo, los álbumes de Stéphane Heuet ilustran detalladamente los escenarios de la "Recherche" de Proust. La editorial Sexto Piso ha publicado estos volúmenes en España, y tras la publicación de los volúmenes I, II y III (que corresponden a "Por el camino de Swann, Combray"; "A la sombra de las muchachas en flor, primera parte"; y "A la sombra de las muchachas en flor, volumen II"), anuncia una nueva entrega: el cuarto volumen de esta serie de cómics: "Por el camino de Swann, vol. I".

La Recepción y el Valor de la Adaptación

La recepción del trabajo de Stéphane Heuet está siendo ambivalente y diversa. Hay quien se ha escandalizado: "Proust en cómic, hasta dónde vamos a llegar". Pero hay también muy buenas acogidas, sobre todo en Francia. Sociedades y clubes de amigos de la obra de Proust han dado su beneplácito a lo que va saliendo.

Es indudable que una versión en cómic de "En busca del tiempo perdido" no puede transponer en imágenes, cartuchos y bocadillos la riqueza de la prosa de Proust. Curiosamente, dos críticas que se le hacen al empeño de Heuet son, por un lado, que recorta demasiadas frases dejando poco texto; pero, por otro lado, la inversa: que tiene demasiado texto. Sí que puede, en cambio, representar los escenarios y ambientes preciosistas de aquella Francia de la Belle Époque que culminó con la primera guerra mundial y en la cual se desarrolla la obra. Puede también sintetizar los hechos principales y presentar ordenadamente a los personajes con sus relaciones mutuas. Puede clarificar algunos aspectos enmarañados de la historia que se cuenta. Todo eso, en opinión de muchos, lo consigue Stéphane Heuet con sus dibujos fieles a la tradición de la línea clara francesa. Hay en el trasfondo de su proyecto un inmenso y laborioso trabajo de documentación y de fidelidad estilística respecto a la plasmación formal de la historia.

En mi opinión, Heuet capta muy bien el espíritu de la obra cumbre de Proust, así como los caracteres de los personajes que han ido apareciendo en estos primeros tomos con los que se ha disfrutado mucho; sobre todo, el personaje de Marcel es muy creíble, delicado y afable, y matizado con ese toque personal de sensualidad e ingenua picardía. Los miembros de la familia Proust, la madre, el padre, tía Léonie aparecen asimismo nítidos y creíbles; también hemos conocido brevemente al ominoso Barón de Charlus, a la singular Albertina e incluso a Saint Loup, todos ellos, perfectos en su singularidad. De manera que la lectura de estos cómics es un placer para quien ha leído la novela. Se presume que el argumento de los distintos tomos de este hermoso cómic -o novela gráfica- es tan original e interesante que por sí solo basta para deleitar al lector e incitarlo a coleccionar los volúmenes que han aparecido y a esperar con ilusión el resto.

Ilustración detallada de un escenario de la Belle Époque en el cómic de Proust

¿Es Posible Expresar a Proust en Viñetas?

¿Es posible expresar a la manera de Proust las vicisidades de un narrador que cuenta sus historias con viñetas y palabras aunque ajenas al universo figurativo proustiano? No hemos podido validar su suscripción. En principio no me interesan las adaptaciones a cómic de obras literarias previas. Cada cosa es cada cosa y cada una tiene su arte. Lo mismo podría decir de las adaptaciones cinematográficas de novelas y cuentos, aunque en este caso la transposición de un arte a otro es más radical y por ello puede ofrecer mayores posibilidades.

Leer íntegramente los siete volúmenes -unas tres mil páginas- que conforman la novela "En busca del tiempo perdido", de Marcel Proust, es una experiencia estética e intelectual de las más intensas y duraderas de las que cabe gozar en los tiempos que corren. Los lectores que se quedan en el primer tomo a la altura de lo de la magdalena o como mucho terminan el segundo, no saben lo que se pierden. Desde luego, lo que dificulta el acceso a la lectura de la "Recherche" no es la extensión de la obra. La morosidad descriptiva y narrativa, el alcance de sus puntos de vista psicológicos, la mordacidad e ironía que salpican la obra, los comentarios culturalistas y artísticos que la aderezan, la longitud desmesurada y la sintaxis compleja de muchas de sus frases, la expresión a cielo abierto de tantas intimidades, el monólogo interior, la ocasional procacidad encubierta, la extrema agudeza en la caracterización sutil y a menudo mordiente de los personajes, en fin, la calidad de una prosa que muestra que la poesía no siempre se escribe en verso… todo ello supone una especie de barrera para el disfrute universal de esta novela.

Chris Ware es un ejemplo de historietista estadounidense que ha demostrado cómo es posible expresar a Proust a través de viñetas y palabras, aunque ajenas al universo figurativo proustiano. Su obra, aunque no directamente una adaptación de Proust, explora la complejidad de la memoria y el tiempo de maneras que resuenan con la obra del autor francés. "¿Quiere esto decir que los cómics deberían renunciar a ser literarios o a dejarse influir por la literatura? Ni mucho menos. Simplemente indica que deberían acudir al fondo en lugar de a la forma y replicar dicho fondo mediante formas propias e intrínsecas al cómic."

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Información Adicional sobre la Obra y sus Adaptaciones

Marcel Proust (1871-1922) nació en París en el seno de una familia adinerada. Enfermo crónico de asma, pasó gran parte de su vida recluido en una habitación donde escribió su obra maestra, "En busca del tiempo perdido", una de las cumbres de la novela universal. De las siete partes que la componen, publicó en vida: "Por el camino de Swann" (1913), "A la sombra de las muchachas en flor" (1919), "El mundo de Guermantes" (1920-1921) y "Sodoma y Gomorra" (1921-9122); póstumamente se editaron "La prisionera" (1923), "Albertine desaparecida", retitulada después "La fugitiva" (1925), y "El tiempo recobrado" (1927).

En español contamos con numerosas traducciones de "À la recherche du temps perdu", en Valdemar, Lumen, Losada… ciertamente son variadas y disímiles, así que los lectores tienen dónde elegir.

Además de la adaptación al cómic de Heuet, la editorial madrileña Capitán Swing ha publicado "Monsieur Proust", de Céleste Albaret. La autora fue criada de Proust desde 1913 hasta que murió el escritor, en 1922. Es un libro íntimo y hagiográfico. Céleste adoraba a su señor y así lo confiesa varias veces a lo largo del texto. El libro es una delicia. Conocemos a Proust en los últimos ocho años de su vida gracias a la memoria de esta singular mujer, sus costumbres y manías, hoy tan llamativas; su dedicación exclusiva a su tarea vital: la escritura, y mediante ella, al ejercicio del recuerdo y la recuperación del tiempo que ya pasó y que se perdió pero que él luchará por recuperar. Retratado por la memoria de Céleste, Proust aparece tierno y sensible, sumamente delicado y enfermo, aunque lleno de vida para la escritura. Merece la pena leer este libro incluso sin conocer "En busca del tiempo perdido", seguro que tras esta hermosa y emotiva experiencia crecerá el interés por leer tan extraordinaria "novela", en realidad, una obra literaria de tal calibre que llamarla novela es bien poco, algo muy impreciso.

Detalles del primer volumen del cómic de "En busca del tiempo perdido"
Título Ilustrador Editorial ISBN Fecha de Lanzamiento Año de Edición
En busca del tiempo perdido: Por el camino de Swann (Cómic) - Primera parte: Combray Stéhane Heuet Editorial Sexto Piso 9788493473990 13/11/2006 2006

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