El 24 de abril de 1972 marcó el inicio de un fenómeno televisivo que marcaría a varias generaciones: el concurso 'Un, dos, tres, responda otra vez'. Este programa, concebido por la mente brillante de Narciso "Chicho" Ibáñez Serrador, se distinguía por su estructura innovadora, dividida en tres partes diferenciadas: preguntas y respuestas, pruebas físicas y una etapa final de puro azar. Esta fusión de géneros capturó la atención de los espectadores, convirtiendo al programa en un espectáculo redondo para su época.
El 'Un, dos, tres' no era solo un concurso; era un espectáculo que desarrollaba sus propias tramas y mantenía a la audiencia pegada a la pantalla. Cada personaje que aparecía en escena aportaba elementos que lo hacían único y diferente. A pesar de su última emisión hace 20 años, el programa sigue vivo en la memoria de varias generaciones, quienes aún recuerdan a figuras como Chicho Ibáñez Serrador, Mayra Gómez Kemp, y a un elenco de personajes peculiares que dejaron una huella imborrable.

Los Creadores y la Visión de Chicho Ibáñez Serrador
Chicho Ibáñez Serrador fue una de las mentes más influyentes en la historia del cine y la televisión en España. Su presencia en 'Un, dos, tres, responda otra vez' dotaba al concurso de un dinamismo que lo hacía destacar respecto a la competencia. Realizador, director, actor y guionista, Chicho Ibáñez Serrador era un adelantado a su tiempo. Tras dejar el programa en 1988, continuó su prolífica carrera en televisión, radio y teatro, presentando programas como ‘El salero’ y participando en series como ‘Hostal Royal Manzanares’.
Ibáñez Serrador había observado que en televisión solo existían tres tipos de concurso: los de preguntas y respuestas, los de habilidad física y los de carácter psicológico. En lugar de elegir una de estas posibilidades, decidió mezclarlas adecuadamente, dando lugar a un espacio que bautizó como «Un, dos, tres...». Los precedentes del programa se encuentran en un concurso que Ibáñez Serrador realizó en Argentina llamado «Un, dos...». La gran novedad que sorprendió a los espectadores fue la creación de un personaje negativo y en contra de los concursantes, Don Cicuta, interpretado por Valentín Tornos, que se alegraba cuando se llevaban un mal premio y sufría un disgusto si ganaban. Junto a sus dos ayudantes, formaban la Parte Negativa del programa.
Cada programa tenía un tema concreto en torno al cual se desarrollaban los diálogos, los números musicales, la vestimenta de las secretarias y el decorado. La excepción la marcan los primeros quince programas de la primera etapa, donde no hubo ninguna temática en concreto ni decorados temáticos. El primer tema que se utilizó fue en el 16.º programa, que se dedicó a «Los toros y las fiestas de España». En la última etapa, el tema siempre era un libro. Había temáticas que se repetían temporada tras temporada y que daban lugar a programas especiales. El más repetido era el especial navideño, en el cual los concursantes y todo el público estaba formado por niños, con premios, pruebas y preguntas adaptados a su edad. Otros temas repetidos eran La Fiesta Nacional, Paso del Ecuador, donde el público estaba formado por universitarios a mitad de carrera.

Personajes que Dejaron Huella
El Dúo Sacapuntas
Los miembros de este icónico dúo humorístico, El Linterna y El Pulga, fueron capaces de impregnar en la memoria del país un mítico cante numérico que todavía resuena en las mentes de aquellos que lo vieron: “veintidó”, “veintidó”, “veintidó”, “veintidó”, “veintidó”. También dejaron otra frase para la posteridad: “¿Cómo estaba la plaza?” y el público gritaba al unísono “¡Abarrotá!”. El Pulga (Juan Rosa) falleció en 2002, y su compañero El Linterna (Manolo Sarriá) continuó su andadura televisiva, participando en ‘Mira quién baila’ y siendo un colaborador habitual en Canal Sur.
La Bombi
Fedra Llorente era la persona detrás de La Bombi, una mujer exuberante y frívola que, pese a no tener muchas luces, se ganó el cariño de los espectadores con sus pegadizas frases: “Y eso duele” o “¿Por qué será?”. En la actualidad, Fedra vive retirada de la vida pública pero no del mundo del espectáculo, donde empezó desde los 16 años con Manuel Dicenta y Ana Mariscal.
Bigote Arrocet
Bigote Arrocet empezó su carrera como cantante, pero terminó siendo cómico en ‘Un, dos, tres, responda otra vez’, donde aumentó su popularidad de forma vertiginosa. Durante una década, fue el mexicano más insoportable para Mayra Gómez Kemp. El humorista argentino-chileno actualmente trabaja en una empresa en la que consiguió abrir una filial en Chile. También ha estado envuelto en polémicas relacionadas con la familia Campos tras separarse de la matriarca, María Teresa Campos.
Juan Tamariz
El mago de ‘Un, dos, tres’, la persona en la que Chicho Ibáñez Serrador siempre confiaba. Juan Tamariz no falló ni una sola vez en el concurso. Desde que comenzó como “tacañón”, Don Estrecho, durante la primera época del show, hasta que se convirtió en el mago del programa, dejando una huella imborrable en todas las generaciones que le vieron en pantalla.
Antonio Ozores
La habilidad que tenía Antonio Ozores para hablar de forma atropellada le abrió un hueco en ‘Un, dos, tres’. Cuando cogía velocidad, nadie era capaz de entender una sola palabra de lo que decía, lo que provocaba las carcajadas del público y de los espectadores en sus casas. Ozores supo compaginar su carrera televisiva con una extensa trayectoria en el mundo del cine. Fue uno de los personajes que tuvo una mayor complicidad con Mayra Gómez Kemp, la cual siempre se reía de sus habituales salidas de tono.
Luisa Martín
Ha trabajado en el teatro, en el cine y en la televisión, en producciones como ‘El caso Wanninkhof’, ‘Médico de familia’ o ‘B&B’. Una gran actriz a la que Chicho Ibáñez Serrador supo sacar todo el potencial con su gran visión televisiva. Cada semana Luisa interpretaba diferentes personajes con una versatilidad destacable unida a un carisma y talento desbordante. Se mantuvo varias temporadas en ‘Un, dos, tres, responda otra vez’, incluso compaginándolo con programas de la competencia, como era el caso de ‘Noche, Noche’ de Emilio Aragón en Antena 3.
Las Hermanas Hurtado
Eran parte fundamental del programa con su mítico ‘Campana y se acabó’. Chico necesitaba un contrapunto negativo que impulsara el show y las Hurtado conquistaron al público con una corrosión que no dejaba de ser una crítica social inteligente durante aquella época de apasionada televisión pública. También participaron en el ‘Un, dos, tres’ dando vida a otros personajes en la subasta final. Hace unos años, Paloma Hurtado se casó con un norteamericano que le llevó a cruzar el charco.
Ángel Garó
Fue la revelación durante la etapa del programa de Jordi Estadella y Miriam Díaz Aroca. Su particular manera de contar sus chistes arrasó entre la audiencia. Tenía la capacidad de convertirse en diferentes personajes, como Juan de la Cosa, Chikito Nakatone o Pepe Itárburi.

Las Azafatas: Trampolín a la Fama
"Por favor, no olvidéis que vuestro primer aplauso os lo dieron aquí". Era lo que escuchaban las jóvenes actrices y presentadoras cuando las contrataban en el 'Un, dos, tres...'. El programa de Chicho Ibáñez Serrador sirvió como catapulta a la fama para muchas de las que hoy consideramos 'estrellas senior' de nuestro panorama televisivo, que durante décadas han protagonizado series, conducido programas, aparecido en películas y, como Victoria Abril, visitado platós de televisión y talents televisivos.
Lydia Bosch
El equipo de azafatas del programa tuvo en sus filas a grandes actrices como Silvia Marsó o Lydia Bosch. Lydia Bosch es una de las azafatas más conocidas, gracias al gran éxito que ha tenido posteriormente tanto en cine como, sobre todo, en televisión, donde ha mantenido una continua presencia en series como 'Médico de familia', 'Motivos personales' o 'Sin identidad'. También fue presentadora en programas como 'El juego de la oca' junto a Emilio Aragón. En el 'Un, dos, tres...' estuvo entre 1984 y 1986, tras una casualidad, pues acudió para acompañar a una amiga al casting y fue el propio Chicho quien le sugirió que diera el paso de presentarse a las pruebas. El trabajo de Lydia en 'Un, dos, tres' no era sencillo. Chicho Ibáñez era muy exigente con sus azafatas, tenían que bailar, cantar, interpretar… y todo ello sin salirse de las directrices marcadas por realización. Lydia Bosch aprovechó su experiencia en el programa para crecer como persona y como profesional. Llegó al concurso, se hizo un nombre en él y nunca renegó de su pasado como azafata en el programa.
Victoria Abril
Una de las azafatas del concurso que más triunfó posteriormente es, sin duda, Victoria Abril, una de las actrices más reconocidas de nuestro país. Reclutada por directores como Pedro Almodóvar ('Átame', 'Kika') y nominada ocho veces a los Goya, hace años que su carrera se desarrolla, fundamentalmente, en Francia, donde prefirió residir para huir de la prensa rosa. No obstante, hace poco se la pudo ver también en la serie 'Sin identidad'. En el 'Un, dos, tres...' ejerció como azafata, primero como contable y luego como primera azafata, entre 1976 y 1978. Pero a diferencia de su compañera, Abril siempre ha intentado borrar de su pasado sus primeros pasos en el ‘Un, dos, tres’, sobre todo cuando empezó a destacar como actriz. Un feo que siempre quedará en la memoria y que fue recordado en el último programa presentado por Mayra.
Nina
Aunque muchos la descubrieron como directora de la academia de 'Operación triunfo', Nina se dio a conocer al espectador ya como azafata del 'Un, dos tres...', donde ejerció en 1987 y 1988. Un año después representó a España en 'Eurovisión', logrando un sexto puesto. Nina ha protagonizado musicales como 'Mamma Mia' y ha ejercido de jurado en varios programas de espectáculos. Ha trabajado también como actriz tanto en TVE como en TV3. Nadie cantaba en el escenario como Nina. Titán del musical, fue la mayor azafata-cantante que vio nacer el Un, dos, tres, donde trabajó entre 1987 y 1988. Gracias a él fue elegida para representar a España en el Festival de Eurovisión de 1989, donde quedó en sexto lugar con la canción "Nacida para amar", y ha alternado varios trabajos en televisión vinculados a Televisión Española y a la catalana TV3 con su trabajo en el teatro en el contexto de grandes musicales, como Mamma Mia, y su labor como educadora. Además fue, notoriamente, la primera directora de la academia de Operación Triunfo.
Silvia Marsó
"Bueno, yo también soy catalana y me llamo Silvia, Silvia Marsó" eran sus primeras palabras frente a la cámara. Silvia Marsó fue una de las azafatas más encantadoras y exitosas del Un, dos, tres..., desde donde dio el salto a la televisión (Turno de oficio, Manos a la obra) y a su verdadera vocación: el teatro. Estuvo cuatro años (de 1983 a 1987) y, posteriormente, dejó el programa para dedicarse a otros proyectos profesionales. Participó en series como 'Turno de oficio', 'Canguros', 'Manos a la obra', 'Gran hotel' o 'Velvet'. Sin embargo, es en el teatro donde más éxitos ha cosechado.
Paula Vázquez
Otro de los rostros más conocidos del concurso es el de Paula Vázquez. La actual presentadora de 'Fama, a bailar', ha tenido una presencia continua en la pequeña pantalla, especialmente como presentadora: 'El juego del Euromillón', 'La isla de los famosos', 'Inocente, inocente' o 'Pekín express', entre otros programas. También ejerció como actriz en series como 'Canguros' e, incluso, ha sido diseñadora de bañadores. En el 'Un, dos, tres...' estuvo durante los años 1993 y 1994. Nacida en Ferrol, Paula Vázquez se convirtió en modelo, actriz y presentadora incombustible tras pasar por el Un, dos, tres: fue azafata en la novena etapa del programa, fichada en 1993 por Chicho Ibáñez, que la descubrió. Inocente, inocente, Gran Hermano con Pepe Navarro, La isla de los famosos, Fama, ¡a bailar!, Pekín Exprés... el nombre de Paula Vázquez está ligado a los realities y programas de entretenimiento y talento más importantes de nuestro país. Aunque en la actualidad se encuentra más alejada de las cámaras, nunca ha dejado de trabajar.
Miriam Díaz-Aroca
Miriam Díaz-Aroca fue una de las azafatas más vitales de las que dispuso el programa. Tuvo que sustituir a la exitosa Kim Manning y lo hizo con éxito. Mientras ejercía en el concurso, ya comenzó a hacer sus pinitos en el cine ('Tacones lejanos', 'Belle époque') y, tras abandonar el programa tuvo una exitosa carrera en la televisión, tanto de presentadora ('Cajón desastre', 'No te rías que es peor') como apareciendo en series ('La casa de los líos', 'Mis adorables vecinos', 'Ala...Dina!'). Díaz-Aroca también ha sido concursante, por ejemplo, en 'Mira quién baila'. En el 'Un, dos, tres...' estuvo entre 1991 y 1993. Miriam Díaz-Aroca ya había trabajado en la radio, concursado en Aplauso y presentado algunos formatos infantiles cuando comenzó su labor como presentadora en Un, dos, tres. Ha sacado un disco de jazz, aparecido en películas tan consagradas como Tacones lejanos de Pedro Almodóvar o Belle Époque de Fernando Trueba, y en series tan recordadas como ¡Ala... Dina! o Mis adorables vecinos. Como concursante apareció en Mira quién baila y también ha pasado por el teatro: Lisístrata, 101 dálmatas como Cruela de Vil...
Kim Manning
Silvia Marsó la describe como "la mejor bailarina que yo he visto en mi vida". La estadounidense Kim Manning es una de las azafatas más recordadas e icónicas del programa: no se defendía muy bien en español, pero su encanto de extranjera funcionó siempre frente a las cámaras y se ganó el afecto de la población española. Cuando terminó el programa, en 1988, trabajó en otro programa de Televisión Española: El show de la una, y volvió a su tierra natal para hacerse un hueco en Broadway. De nuevo en España, participó en Farmacia de guardia o, como Silvia Marsó, en Manos a la obra, y trabajó en otros proyectos tan distintos como series de televisión, The Cheetah Girls 2 o el programa Desafío bajo cero.

La Mecánica del Concurso
El programa estaba perfectamente dividido en tres partes diferenciadas: una de preguntas y respuestas, una de pruebas físicas, y una última de puro azar, aunando en el curso los tres tipos de programas que existían en el momento. En las primeras dos etapas, concurrían cuatro parejas de concursantes, tres parejas nuevas y la pareja de campeones; desde octubre de 1977 fueron tres parejas en total, incluyendo los campeones. Hasta la novena etapa las parejas eran mixtas (mujer y hombre), pero en 2004 se admitió la posibilidad de que concursaran parejas del mismo sexo.
La Ronda de Preguntas
En esta primera fase, había tres rondas de preguntas de dificultad ascendente, recibiendo cada pareja un total de tres preguntas. Estas preguntas eran llevadas a los concursantes en bandejas por las azafatas, y cada pareja cogía un sobre, dándoselo al presentador para que leyera su contenido. Las preguntas eran de respuesta múltiple, teniendo además un ejemplo de respuesta, siendo preguntas del tipo: «Digan nombres de frutas, por ejemplo la manzana». Tras decir el ejemplo, a la orden de un, dos, tres... Era obligatorio que los concursantes contestaran de forma alternativa, primero un miembro de la pareja y luego el otro. En las preguntas donde aplicara, las respuestas debían darse en idioma español. Por último, si primero daban una respuesta muy genérica y después una versión específica de esa respuesta genérica, la específica se contaba como repetición, por ejemplo decir «cartas» y después «póquer», o decir «cuchillo» y después «cuchillo jamonero». Además de estas reglas básicas, el texto de la pregunta podía añadir reglas extra para contestar, por ejemplo, una pregunta que decía «nombres de provincias españolas, teniendo en cuenta que cada provincia que digan debe limitar con la anterior que hayan dicho», o bien pedir «palabras castellanas que contengan la letra a, pero deben estar recogidas en la última edición del diccionario de la Real Academia Española», o «piezas y partes de un automóvil, teniendo en cuenta que no vale repetir la misma en distintas situaciones del vehículo, como la silla derecha o la silla izquierda». El presentador debía leer estas reglas adicionales claramente, pues si se le pasaba, los concursantes podían no verse afectados por ellas, como sucedió en alguna ocasión. En las dos primeras etapas, el concursante al que no le tocaba contestar debía estar callado y quieto. Pero a partir de 1982, se permitió que ese concursante pudiera ayudar a su compañero, pero solo usando la mímica, sin hablar ni hacer sonido alguno.
La Eliminatoria
La mecánica de la eliminatoria variaba completamente de programa a programa. Todas tenían en común ser pruebas físicas y de habilidad, pero cambiaban según el tema del programa. La popular sintonía de la eliminatoria es una versión rápida para organillo de la Entrada de los gladiadores de Julius Fučík. Algunas de las eliminatorias más famosas son la de romperse huevos en la cabeza contraria diciendo La tierra es redonda y se demuestra así hasta ganar la que sacaba un huevo duro, o hacerles deslizarse por un tobogán con vasos llenos de líquidos y llevar el líquido que no se hubiera desparramado a probetas, ganando la que hubiera conseguido más líquido. También había eliminatorias donde los concursantes debían demostrar sus dotes artísticas representando como en el Cine Mudo una crónica de sucesos o una escena del Tenorio mientras les lanzaban petardos. Lo que era común es que quien ganaba la eliminatoria se ganaba el pase a la subasta.

El Juego de Consola y la Subasta
El juego de consolación fue un minijuego introducido para aquellos concursantes que perdían la eliminatoria. Se introdujo por primera vez el 19 de noviembre de 1976 en el programa dedicado a La Filatelia; el primero se llamó La Ruperta Fantasma y solo faltó desde entonces entre 1982 y 1983. Eran juegos de azar que tomaban el modelo de juegos de mesa en un gran panel, normalmente dedicados a las mascotas del programa. Entre 1976 y 1986, todos estos juegos de consolación acabaron teniendo una versión en juego de mesa para ser adquiridos por los espectadores y jugar en casa. Una vez concluido el juego de consolación, daba comienzo la subasta, que era la última parte llena de música, humor y entretenimiento durante la cual iban pasando por la mesa de subasta regalos. En las dos primeras etapas, la mecánica decía que los concursantes escogían un regalo entre varios al principio, y después iban ganando ese regalo, pero en cualquier momento podían cambiarlo por lo que pasara por la mesa. A veces podían acumularse varios premios en la mesa, y Kiko iba desvelando lo contenido en los regalos «que no iban ganando los concursantes». Los regalos estaban ocultos en objetos relacionados con el tema del programa, que venían de humoristas caracterizados o desde un gran decorado temático que cambiaba semana a semana. No existía la figura recurrente de la tarjetita, a veces aparecía, pero era más común que el regalo estuviera físicamente dentro del objeto, por ejemplo unas pesas que al romperlas revelan que dentro hay un cheque de medio millón de pesetas.
Un, Dos, Tres... Responda otra vez. Las batallas históricas (1982) (3ª Etapa)
Desde 1984, se introdujo la práctica de leer siempre la parte legible de la tarjetita al llegar el regalo a la mesa y después leer la tarjeta completa cuando dejaran el premio. Había una única regla en cuanto a los regalos que podían aparecer: la mascota debía estar contenida en al menos uno de los regalos, y el resto de los premios podían cambiar, desde coches, apartamentos, viajes o cantidades económicas, hasta bolsas de agua caliente, cerillas, etc. Solían ser habituales cuatro premios buenos: un apartamento, un coche, un viaje y dinero en efectivo. En la primera etapa, y solo en la primera etapa, en la que no había mascota oficial, eran dos los premios obligatorios, uno negativo, la calabaza, y otro positivo, el coche, que solo en esta primera etapa era obligatorio, aunque no se especificaba qué tipo de coche era: podía ser un flamante coche nuevo, o un simple coche de desguace, un coche de juguete, un coche fúnebre, etc, aunque lo común era la aparición estelar de un coche nuevo. Con la segunda etapa, se mantuvo la restricción de la calabaza, ahora convertida en la mascota Ruperta, pero se eliminó la del coche, que pasaba a ser un regalo más, que podía aparecer o no.

La décima etapa de 2004, titulada «Un, dos, tres... ¡a leer esta vez!» cambió por completo la mecánica, convirtiéndola en una prueba de preguntas sobre el libro del día. A cada pareja se le hacía tres preguntas sobre el relato. En los primeros programas se daban tres respuestas a elegir, después se eliminaron y había que contestar de memoria. Tenían quince segundos para contestar y, si fallaban, había rebote y la otra pareja tenía cinco segundos para contestar y poder llevarse un acierto extra. Al final pasaba a la subasta la pareja con más aciertos y, en caso de empate, se hacía una pregunta de desempate con pulsador.