Joker: El Abogado del Diablo - Un análisis profundo del cómic

La colección oficial de novelas gráficas de los personajes más emblemáticos de DC Comics nos presenta una historia intrigante: "Joker: El Abogado del Diablo". Chuck Dixon y Graham Nolan nos traen esta obra imprescindible del Príncipe Payaso del Crimen, una narrativa que se complementa con dos relatos adicionales, ofreciendo una visión completa de este icónico villano.

Portada del cómic

La trama arranca con una ola de muertes en Gotham City. Unos sellos envenenados dejan la particular impronta del Joker en sus víctimas, convirtiéndolo en el principal sospechoso. Sin embargo, Batman está convencido de que su archienemigo no es el auténtico culpable. El Joker ha envenenado una colección de sellos con su toxina, pero ¿es realmente él el autor intelectual de estos crímenes?

Cuando varios ciudadanos fallecen con el habitual rictus sonriente, la justicia decide que ha llegado el momento de poner fin a la carrera del Príncipe Payaso del Crimen de una vez por todas. Pero hay algo que no cuadra, y ¿quién mejor que Batman para desentrañar el misterio? Chuck Dixon y Graham Nolan nos traen "El Abogado del Diablo", un volumen que se completa con la primera aparición oficial de Harley Quinn en el Universo DC, obra de Paul Dini e Yvel Guichet, y con un relato breve que protagoniza la propia Harley, con guion y dibujo de Stjepan Šejić.

El contexto editorial y la influencia de Dennis O’Neil

Es importante destacar el contexto en el que surge esta obra. Largo y tendido se ha hablado y documentado sobre el desmedido impacto que tuvieron en los cómics estadounidenses de los años noventa las grandes obras de finales de los años ochenta. Aquellas obras adultas, serias y trascendentes que hoy día todo aficionado al noveno arte venera en sus estanterías, intentaron ser copiadas por la maquinaria industrial y el resultado fue una escalada armamentística sin precedentes en el mundo de los superhéroes de la que hoy día casi todo el mundo reniega.

Pero curiosamente, uno de los personajes que atravesó con más orgullo dicha época fue aquel que protagonizó algunas de las obras más duras que comentaba al principio, como fueron "El regreso del caballero oscuro" y "La broma asesina". Esa entereza se la debemos, en gran parte, a Dennis O’Neil. Pensad en todo lo vivido por Batman desde 1986 hasta el año 2000 y pensad que ahí, detrás del telón, eligiendo guionistas y dibujantes estaba O’Neil. Desde "Año Uno", realizada un año después de su llegada por Frank Miller, hasta "Tierra de Nadie", donde decidió crear un excelente campo de pruebas para aportar sangre nueva a la franquicia de cara al nuevo siglo. Su etapa como máximo responsable del hombre murciélago en los despachos fue francamente notable.

Retrato de Dennis O’Neil

Dentro de la extensa columna de aciertos de este editor, podemos destacar el fichaje de Chuck Dixon en 1991. Dixon se encargaría en primera instancia de la primera miniserie protagonizada por el nuevo Robin, Tim Drake. El éxito de la misma catapultó a la fama tanto a personaje como a guionista, de tal manera que sus lazos quedarían unidos durante prácticamente una década. No sólo eso, sino que sus contribuciones al Universo Batman se ampliaron hasta límites insospechados: 100 números en Detective Comics, 100 números en Robin, 70 números en Nightwing, miniseries, anuales, one-shots y una única novela gráfica, "Joker: Abogado del Diablo". Las cifras son escandalosas, prácticamente ningún autor de la historia de Batman ha sido tan prolífico y exitoso al mismo tiempo.

Hoy día puede parecernos normal que todo personaje de Gotham tenga serie propia, pero eso no era así hace 20 años. Él lanzó la primera serie propia de Robin y la primera serie propia de Nightwing. Ni Tim Drake, ni Dick Grayson ni el propio Bruce Wayne serían lo mismo sin las aportaciones que Chuck Dixon hizo a su mitología.

La colaboración Dixon-Nolan y la singularidad de "El Abogado del Diablo"

La llegada del guionista a Detective Comics se produjo como parte de unos movimientos editoriales orquestados por Dennis O’Neil y que a la larga producirían una estabilidad sin precedentes dentro de las tres colecciones principales del personaje. Tal es así, que uno puede recitar los guionistas de aquella época de la misma manera que un simpático anciano es capaz de hacerlo con la alineación de su equipo de fútbol de los años cincuenta. Esto es: Chuck Dixon en Detective Comics, Doug Moench en Batman y Alan Grant en Shadow of the Bat. Y casualmente fue Dixon el que contó con una mayor estabilidad en el apartado gráfico, siendo Graham Nolan la pareja con quién más y mejor contribuyó. Durante más de cincuenta números de Detective Comics ambos formaron un sólido equipo que no sólo trató con los villanos más icónicos de Gotham, sino que dieron vida a muchos otros, como por ejemplo Bane, Lock-Up o Gearhead.

Y dentro de las muchas colaboraciones que Dixon y Nolan tuvieron con el hombre murciélago, nació en 1996 una obra sin precedentes, ya que iría encabezada por el nombre del villano, y no del héroe; algo que ni siquiera tenían las otras dos novelas gráficas a parecidas hasta esa fecha con el Joker como protagonista: "La broma asesina" y "Arkham Asylum".

Batman y el Joker en una celda

En todos sus años escribiendo historias de Batman, Chuck Dixon trató siempre de transitar caminos nuevos y no recurrir a las historias de siempre. Quizá por ello las apariciones del Joker en sus tebeos son prácticamente inexistentes. De hecho, se reducen al magnífico Detective Comics #726 (octubre 1998) y al cómic que tenemos hoy entre manos, "Joker: Abogado del Diablo". Y en ambas, fiel a su estilo, huyó de tópicos y situaciones manidas. Si en la primera Batman debía desarticular un plan del Joker orquestado desde Arkham Asylum, en la segunda quiso enfrentar al Príncipe Payaso a situaciones hasta entonces (y desde entonces) desconocidas para él. Y en ambos cómics, héroe y villano departen largo y tendido en la celda del segundo. Casi como viejos amigos y recordando bastante a esa rara complicidad que tan bien supo captar Alan Moore.

Una trama innovadora y la esencia del Joker

Como bien dice la primera frase del cómic: "Empieza muy sencillamente". La oficina de correos de los Estados Unidos saca a la venta una serie conmemorativa con los grandes cómicos de todas las épocas, y el Joker asalta una oficina de correos para quejarse por su no aparición en los mismos. En la primera escena Batman y Robin le atrapan y de ahí en adelante, toda la estructura de la historia se da la vuelta para contar algo original y de paso, de la manera más divertida posible.

A partir de su captura, varias personas mueren envenenadas con el famoso smilex del Joker, por lo que se le acusa de múltiples asesinatos. Pero la nueva ayudante del Fiscal del Distrito no está dispuesta a dejarle marchar tan fácilmente a Arkham y logra que se celebre un juicio televisado. Obviamente, entre la presión mediática y un jurado que por primera vez tiene la opción de mandarle a una cárcel de verdad, el Joker acaba condenado a morir en la silla eléctrica.

Desde ese momento, Batman, que desconfía del modus operandi utilizado en el caso, luchará contra reloj para demostrar quién es el verdadero asesino, si es que no es el Joker. En el proceso, se enfrentará al Comisario Gordon, que no piensa dejar escapar la posibilidad de deshacerse de una vez por todas del genocida de la cara blanca. Todo este proceso sirve a Dixon para enfrentar al Joker a situaciones nunca antes vistas, como su juicio y su convivencia con los demás presos del corredor de la muerte.

Harley Quinn en el cómic

Bien es cierto que quizá, llevado por la falta de experiencia, Dixon no aprovechó del todo el formato que se le brindaba, saltando con premura de escena a escena de la misma forma que hacía muy acertadamente en sus cómics mensuales. Pero lo que en principio puede ser sólo una pega, puede convertirse en una acertada manera de hacer que el lector siga leyendo; las escenas se desarrollan a tal velocidad que uno quiere saber cuanto antes qué va a pasar en la siguiente. Y desde luego, cada aparición del Joker es tan sumamente divertida que uno está deseando pasar por alto la investigación de Batman para ver de nuevo esa cara sonriente. ¿Y no es eso el Joker?

Históricamente, muchos autores y guionistas de diferentes medios han escrito sobre el Joker, pero pocos han sido capaces de captar realmente la esencia del personaje. Esa esencia la tenemos en un "Feliz Navidad" mientras le vuela la cabeza a Sarah Essen-Gordon; en una frase como "¿Qué si me gusta? Me vuelve loco" en "La broma asesina"; en el truco del lapicero de "El caballero oscuro" de Christopher Nolan y en todas y cada una de las secuencias de "Joker: Abogado del Diablo". Quizá cometa o no algún crimen en este cómic, eso es algo accesorio, ya que no es lo que define al personaje. Le define su descarriada y alocada personalidad, y eso lo capta a la perfección Chuck Dixon en esta obra.

Scott Snyder, actual guionista de Batman, al mencionar sagas u obras protagonizadas por el villano, olvida siempre en sus entrevistas "Abogado del Diablo". Y no es algo reprochable solamente a él, sino a todos nosotros. ¿Por qué? Esta obra, y el resto de la etapa de Chuck Dixon, precedida por las obras de gran calado antes citadas y seguida de una etapa más adulta y seria ya no sólo del hombre murciélago sino de cómics en general, ha quedado relegada a un segundo plano… ¿y realmente lo merece?

Creo haber utilizado en alguna ocasión el adjetivo divertido; si. Entretenido, también lo usaría. Autores y lectores, todos envejecidos y curados de espanto, parecemos aceptar de buena gana doce números de una saga seria, terrorífica, introspectiva, oscura y sangrienta de Batman, pese a que sea tremendamente aburrida. Eso sí, luego rechazamos de plano un solo número autoconclusivo sin pretensiones pero mil veces más divertido. Quizá esta forma de narrar una historia asuste hoy día a más de uno… «¿un cómic divertido?

Información adicional

Colección: Cómic DC - ECC Ediciones. Héroes y Villanos nº 7

Edición original DC Comics USA: Joker: Devil's Advocate, Detective Comics núms. 726 y 826 USA

Formato: Cartoné (tapa Dura), Color

Páginas: 152

ISBN: 978-84-471-5181-3

Fecha de Edición: 04/2021

Autores: Chuck Dixon, Graham Nolan, Don Kramer, Paul Dini, Brian Stelfreeze

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