El universo del cómic es un espacio abierto para la experimentación a la hora de contar historias. A través de él se puede hacer humor, críticas sociales, crear mundos de fantasías e, incluso, contar intimidades. Para interiorizarnos sobre las posibilidades de este lenguaje plástico es necesario entender qué es exactamente un cómic y qué elementos lo componen. Luego, con esa comprensión, podemos comenzar a organizarnos para expresar, a través de viñetas, el mensaje que queremos transmitir.
Técnicamente, un cómic es un relato explicado mediante viñetas o recuadros que contienen ilustraciones. Algunas o todas las viñetas pueden contener, además, un texto más o menos breve. El cómic se considera, como el cine, un arte secuencial porque trata de contarnos una historia a través de secuencias. Esto, que parece muy moderno, es en realidad muy antiguo: el arte secuencial tiene sus antecedentes más remotos en las pinturas rupestres, en los jeroglíficos egipcios y en la cerámica griega.
De todas formas, durante la mayor parte de la historia reciente el cómic fue considerado algo infantil. Recién en la década de los años 60 apareció una forma de expresión adulta y compleja que permitió que indague en temas serios.
La evolución del formato y sus géneros
Los cómics se presentan en diversas formas:
- Los que sólo contienen imagen y narran historias a través de elementos gráficos sin necesidad de usar palabras.
- Los que contienen imágenes y palabras.
- La novela gráfica: Se trata del formato cómic más largo. A través de él se puede crear un universo más grande. Las viñetas, por ejemplo, pueden cambiar su tamaño de acuerdo a lo que se quiere representar. Hay un desarrollo más gráfico y la narración tiene otro tiempo.
Dentro de la vasta temática de los cómics, encontramos:
- Cómics de ciencia ficción: Se trata de cómics que exploran universos de ficción y hablan de seres que van a más allá de lo humano. Empujan los límites de la realidad y lo concreto.
- Cómics de crítica social: Estos cómics se ajustan a hechos reales y quieren dejar una crítica, repasar, contextualizar. Reflejan cierta opinión del autor y generan cierta crítica, cierto cuestionamiento que puede, con el tiempo, ser un valioso testimonio para entender contextos sociales. Cuando se trata esta temática, generalmente, hay mucho texto, mucha escritura personal.
- Cómics de humor: Suelen ser historias que se cuentan en viñetas de principio a fin y que exploran temas a través de situaciones chistosas. El humor suele acomodarse mejor a formatos más cortos porque requiere de una rapidez de comprensión que lleva siempre a un remate gracioso. Esta es una temática que, aunque puede ser desarrollada narrativamente de una forma densa, suele funcionar muy bien en formatos cortos y mezclada con humor. Snoopy crea un mundo de fantasía en el que un perro es el protagonista.
Los recursos simbólicos son parte esencial del lenguaje del cómic, como la lamparita, que representa una idea, o los zzzzz que representan dormir.
De acuerdo a Sol, el webcómic tiene todas las características del cómic pero no presenta demasiada linealidad, es decir, no nace en ningún momento en particular ni busca ninguna resolución, solo comenta la realidad. Es parecido a los cómics publicados por diarios en los que a los personajes no necesariamente les pasaba algo en particular sino que, más bien, acompañaban la vida de las personas como si existieran realmente en algún lugar.

La creación de cómics
Para crear un cómic necesitas habilidades básicas para ilustrar y habilidad de observación y creación. Luego, claro, necesitas herramientas técnicas básicas como, por ejemplo, una metodología de trabajo que te permita bajar tus inspiraciones a viñetas reales. Algunos expertos recomiendan también que los creadores de cómics adquieran herramientas de cultura general y se interesen por muchos campos del saber. Cuanto más rico sea el universo interior de un creador, más interesante será, seguramente, lo que pueda contar. En todo caso, la habilidad de contar historias es innata en el ser humano y puedes aprovecharla adquiriendo las herramientas que funcionen para ti.
Lo primero que tienes que considerar es que bajo la etiqueta de "cómic independiente" se esconden numerosos géneros y formas de entender el medio, casi tantos como dibujantes existen. Esto hace que cada editorial acabe persiguiendo una línea distinta definida por la (múltiple) personalidad de sus autores. Para conseguir publicar hace falta talento, una personalidad autoral definida y mucha, pero que mucha, perseverancia. Y, sobre todo, entender qué es lo que buscan las editoriales.
Artur Díaz Martínez, conocido por Artur Laperla, uno de los autores e ilustradores de cómics más famosos de nuestro país, comparte su experiencia. Desde 1996 trabaja como guionista, ilustrador y dibujante para varias editoriales. Siempre ha querido hacer cómics, desde pequeño. Le encantan los cómics, empezó a leerlos y después a copiarlos. Empezó haciendo cómic adulto y lo fue compaginando con el trabajo de ilustrador infantil y juvenil. Cuando descubrió la colección Mamut decidió probar suerte mezclando sus dos experiencias profesionales.
Artur Laperla menciona que tiene muchísimos referentes y lee todo tipo de cómic, pero tiene especial debilidad por los cómics de terror de la Warren y la EC, el Torpedo de Abulí y Bernet, los álbums de Tardi, Maurice Tillieux, Tintín, la línea clara francobelga de los años ochenta y los tebeos de Dupuis de los sesenta y setenta. Piensa en qué le apetece dibujar y siempre se mueve dentro del género. Una vez tiene decidido el género, busca inspiración en libros, películas, otros cómics o la vida real.
La influencia del cine se nota en su tipo de cómic muy narrativo. Cree que en esa relación está la clave de un buen cómic, y no es fácil.

Beneficios de la lectura de cómics
Entre los beneficios que aporta la lectura de cómics y novelas gráficas cabría destacar el fomento a la lectura, la alfabetización visual y la activación del pensamiento. Hay estudios que van más allá y señalan la importancia de su lectura en cuanto a la rapidez de procesamiento y retención de información. Las personas procesan 60.000 veces más rápido la información visual que la información textual. Un estudio concluyó que los estudiantes que leen siete páginas de un cómic retienen más información sobre lo que han leído que aquellos que han recibido exactamente la misma información, pero en formato texto. Al fin y al cabo, somos seres visuales y más del 50 por ciento de la corteza cerebral se dedica a procesar este tipo de información, por lo que contar historias con imágenes sí que puede ayudar a los niños a retener información.
Si has decidido aprovechar los beneficios de la lectura de cómics, sepas que en las bibliotecas podrás hacerte con el préstamo de ejemplares. Un perfecto ejemplo de préstamo de cómics en bibliotecas lo encontramos en la Comicteca de la Biblioteca Regional de Murcia. Y si prefieres leer en digital, que sepas también que las plataformas de préstamo electrónico de las bibliotecas disponen de este tipo de lecturas, aunque también la puedes encontrar en otros sitios web donde descargar cómics gratis y de manera legal.
El cómic ofrece un formato de lectura -por lo general- ligero y agradable, y es percibido como algo fácil y entretenido. Podemos enganchar a un joven a la lectura a través del cómic. Hasta los niños más pequeños son capaces de “leer” cómic: hojean los tebeos atraídos por sus ilustraciones, y son capaces de interpretar sus contenidos. Tienen cierto conocimiento instintivo que les permite interpretar correctamente las elipsis y los convencionalismos del género. Incluso podemos jugar a desordenar las viñetas para que el crío las reorganice.
Además, hay cómics para pequeños lectores como “El zoo de Antón”, que se prestan muy bien a este tipo de actividades. Los niños, antes de aprender a leer y escribir, aprenden a ver, identificar y usar imágenes. De hecho, los más pequeños interactúan con su entorno a través de las palabras y las imágenes.
El cómic, al ser un recurso que emplea elementos pertenecientes a la Literatura, favorece de manera atractiva y positiva la lectura en los niños mediante el desarrollo de la comprensión lectora, la adquisición de vocabulario y el desarrollo de su imaginación. Con la guía del animador, el cómic puede emplearse como un elemento para fomentar valores positivos e, incluso, para la asimilación de contenido teórico o como elemento de introducción a lecturas y elementos considerados más serios académicamente hablando. Es un recurso educativo con carácter motivador que es, a su vez, un excelente medio de comunicación, ya que nos ayuda a entender una historia a través de las imágenes.

El cómic como arte y medio de comunicación
Según la RAE, el “cómic” es una serie o secuencia de viñetas que narran una historia. Estas viñetas o bocetos, unidos entre sí, proporcionan una comunicación visual que, según la habilidad del dibujante o diseñador, puede llamar la atención al observador. El cómic está expresado en dos lenguajes: el icónico y el literario. El primero es un sistema de representación lingüística y visual que expresa la realidad por medio de imágenes. Entonces, el cómic es una forma de expresión artística, por un lado y, por otro, un medio de comunicación, sustentado en una sucesión de ilustraciones que, leídas en secuencia continua, permite al lector reestructurar una historia leída.
La información viene de dos fuentes: por la percepción óptica y por los mensajes escritos. Está diseñado para diversos públicos, porque, la temática y el estilo del cómic se ajustan a todos los gustos de lectura, e incluso a los más exigentes.
El origen del cómic se relaciona con la imprenta y la caricatura y está influido por las características económicas, sociales y culturales de la sociedad donde nace. Algunos autores afirman que el cómic ya existió en la prehistoria en las pinturas rupestre, en los jeroglíficos egipcios y en los códices mayas.
Si recorremos el largo camino vemos a los cómics en España en la revista TBO, en cuya publicación aparecieron personajes como el profesor Franz de Copenhague. En otra revista dedicada al humor se ve al Gran Pulgarcito que fue el germen de lo que posteriormente sería la Escuela Bruguera y el resto de sus publicaciones como “Zipi y Zape”, “DDT”, “Din Dan”.
En Ecuador hay varios gestores y artistas del cómic. Se inicia con Melvin Hoyos, Juan Zabala y José Daniel Santibáñez. Luego, figuran una larga lista de gestores del arte como Eduardo Villacís, Fabián Patinho, el Grupo de Guayaquil (Mauricio Gil, Julián y Andrés González, Ricardo Edelztein y Jonathan Zambrano), Iván Guevara, Oswaldo Araujo, Xavier Bonilla, Valeria Galarza, Paco Puente, ADN Montalvo, José Luis Guerrero.
Todos conocemos los cómics, pero ¿por qué nos gustan tanto? La razón: la imagen. En este contexto, el icono es la representación de algunos de los rasgos que conforman un objeto concreto o abstracto. Sus elementos básicos son el punto, la línea y la forma, que permiten construir una estructura perceptiva. En un cómic, las imágenes o iconos no van solos, sino que se acompañan de frases verbales que complementan la interpretación del texto icónico.
Uno de los elementos fundamentales de los cómics es la representación gráfica de la onomatopeya, es decir, de aquellas palabras que tienen sonidos que se asemejan a lo que significan. Otra característica importante de los cómics es el uso del signo convencional que engloba las palabras que dice o piensa un personaje.
El artículo nos recrea la historiografía del comic, es decir que nos presenta una breve reflexión crítica y bibliográfica sobre lo que significan estas historias que en el tiempo presente no solo se nos ofrecen todavía en formato impreso, sino que se han ido adaptando a los distintos soportes comunicacionales que van desde el cine hasta el mundo del audiovisual en general. Hoy ya están presentes en el espacio digital. De igual manera, nos presenta una reflexión sobre el carácter estético de los comics al punto que se les considera ya no solo como productos de la cultura de masas, sino como una muy peculiar manifestación del arte y la cultura.
Muchos dicen que se trata de historias para niños. Otros dicen que son historias superficiales y comerciales. Efectivamente, son todo esto. Los cómics son historias que se han ganado el corazón de los niños desde hace ya varios años y también son narraciones increíblemente comerciales que han consolidado a toda una industria. No obstante, los cómics o historietas, son un recurso narrativo que abordan relatos ricos en conflictos, arquetipos y analogías que justifican, en gran medida, la aceptación que han tenido en la sociedad.
Se dice que el primer cómic fue la tira de prensa estadounidense Hogan´s Alley, donde se presentó a «The Yellow Kid», un joven niño cuyos pensamientos y palabras se manifestaban en su camisa amarilla. Aunque sencilla y precisa, el valor de los mensajes caló en el público norteamericano y fue así como la prensa comenzó a valerse de las ilustraciones animadas para manifestar quejas, sátiras y bromas que muchas veces se referían a los acontecimientos de la vida pública.
Pérez Vila (1979) define a la caricatura como una forma de expresión (gráfica casi siempre) que distorsiona o acentúa el aspecto o los rasgos de una persona, no forzosamente con el fin de ridiculizarla. Sin embargo, lo más frecuente es que en la caricatura esté la intención crítica o satírica. La caricatura es entonces una ilustración semirrealista que evoca situaciones cotidianas. Puede estar conformada por una sola ilustración o por una secuencia, recibiendo así el nombre de tira cómica.
Bien lo dijo Pedro León Zapata al definir a la caricatura como “un arte del pensamiento” y es que, si bien muchas veces se pueden tomar como meras ilustraciones decorativas, sarcásticas y divertidas, el trasfondo que habita en cada trazo de su composición es rico en mensajes contundentes y críticos que solo pueden ser entendidos por aquellos de mente abierta y consciente.
Con la llegada de Superman se marcaron dos precedentes: las causas perdidas se convierten en leyendas y la era de los superhéroes. Es imposible pensar en la cultura pop y no pensar en Marvel o DC (Detective Comics) junto al panteón de personajes heroicos y viles que plantea. Y claro que Superman es el responsable de ello.
Después del éxito del joven Clark Kent, Action Cómics decidió probar suerte con una persona un tanto diferente y puede que más oscura: Bruce Wayne, alías Batman. A diferencia de su antecesor, Bruce Wayne no es prácticamente un dios. Todo lo contrario. Es un simple mortal que vive atormentado por el asesinato a mano armada de sus padres y, en un intento de vengarlos, decide defender a la Ciudad Gótica de la delincuencia y la desidia, vestido siempre de negro cual murciélago en fría noche de invierno. Batman es una historia oscura. El personaje fue creado por Bill Finger y Bob Kane y apareció por primera vez en Detective Comics número 27, en 1939.
Después de Batman, la puerta al mundo de los superhéroes más nunca se cerró. Y fue así que personajes como Linterna Verde, La Mujer Maravilla y Flash llegaron a este mundo. Todos con orígenes tan creativos e impresionantes que, durante esta época, no solo conquistaban a los niños, sino también a los adultos.

El siglo XX fue una época turbulenta. Fue una época de guerra, pobreza y terror. La industria del cómic encontró su propio frente de batalla en el papel, la tinta y el color. El Capitán América creado por Joe Simon y Jack Kirby iba a la guerra vestido con un traje rojo, blanco y azul con un escudo con las estrellas de la bandera norteamericana. Sus ideales claramente eran la defensa de la libertad y la democracia y, en efecto, lo hizo, pues en su primera aparición le da un puñetazo a Hitler.
Para el momento en el que sale este personaje, igual que la Mujer Maravilla (Diana Prince), Estados Unidos se unía oficial y activamente a la Segunda Guerra Mundial y se dice que ambos eran estandartes cuyo verdadero significado, más allá de la historia individual de los personajes, era representar la grandeza de la nación norteamericana. Steve Rogers era el prototipo del hombre físicamente perfecto, dotado de grandes valores morales y una devoción al servicio militar que invitaba a los jóvenes a unirse al ejército y, por supuesto, a ser héroes. Diana Prince, por su parte, era una princesa amazona con un poder solo comparable al de los dioses que, si bien podía permanecer tranquila y feliz en su isla, le era imposible vivir en paz cuando los valores en los que tanto creía, como la justicia, eran quebrantados. “Salvar a otros es tan necesario y loable como lo es salvarte a ti”, es el mensaje de la Mujer Maravilla y, desde luego, para ella estaba más que justificado unirse a la guerra.
No es gratis que ambos personajes vistieran con la bandera norteamericana y que, a su vez, la estrategia de venta en aquella época apostaba a la compra de bonos de guerra. Por cada ejemplar que comprabas, colaborabas con un soldado de tu nación y, si bien el joven de 8 años no podía ir a la guerra, sentía que, de cierta manera, ayudaba a sus compatriotas. Por no mencionar que fue una campaña tácita para que los que sí podían ir, se alistaran y apoyaran al ejército. El nacionalismo es una parte fundamental de la línea narrativa de los cómics. Incluso en el siglo XXI. Acaecimientos como el del 11 de septiembre de 2001 derivaron en publicaciones de Spider-Man, Superman y The Avengers llorando y apoyando a los bomberos y rescatistas en sus labores.
Los escritores, en general, se alimentan de la realidad para construir historias pues solo así pueden generar conflictos y emociones con los que los lectores pueden conectar. La realidad es, por ende, la musa principal de todos los artistas y las empresas de cómics, como DC y Marvel, que se valen de ella y la transforman en una verdadera y potente herramienta narrativa al tomar sentimientos populares, como los provocados por la guerra o los atentados terroristas, y transformarlos en imágenes e historias fuertes con las que remueven las fibras individuales. Es una excelente estrategia de venta, por supuesto, pero también es una manera asertiva de conectar con sus lectores y de entregar un mensaje de apoyo y, algunas veces, llamado a la acción.
Es obvio que los cómics no se concentran solo en historias de superhéroes. Es un formato igual que el cine o la narrativa, tan rico en géneros como gustos hay entre los lectores. Los superhéroes son, para algunos, un género en concreto, pero a lo largo del siglo XX también se desarrollaron diversas historias que iban desde el western hasta la romántica. Algunas historias juveniles y otras exclusivamente infantiles. También se desarrollaron en otras partes del mundo. Verbigracia Condorito, de René Ríos Boettiger, de origen chileno y publicado en 1949; o Mafalda, creada en Argentina por Quino en 1964. Ambos son casos de éxito latinoamericano que, con ilustraciones sencillas y mensajes concretos, se ganaron el corazón del público y todavía, ochenta años después, se valoran, disfrutan y analizan.
Mafalda es de esos casos particulares en los que cabe hacerse la pregunta ¿Cuál es el verdadero poder del cómic y de las caricaturas? ¿Cabe, de verdad, la afirmación de que son solo material dedicado al entretenimiento y a lo superficial? Evidentemente no.
Todas las personas pueden usar las palabras para transmitir ideas, pero valerse del subtexto de unas pocas es un arte que muy pocos pueden hacer. El formato del cómic presenta un montaje de palabras e imágenes, por lo tanto es requerido del lector ejercitar habilidades interpretativas tanto verbales como visuales. El régimen artístico (perspectiva, simetría, líneas) y el régimen literario (gramática, trama, sintaxis) se interponen mutuamente. La lectura de una novela gráfica es al mismo tiempo un acto de percepción estética y una persecución intelectual.
El cómic es un medio donde predomina la imagen. Se podría decir que es más cercano al cine que a la literatura, pues requiere de la fina pluma del guionista que, a diferencia de la del poeta, se centra en la construcción de imágenes. Imágenes poderosas que en sí mismas puedan trasmitir todas las emociones y sensaciones necesarias para comprender las situaciones.
La historieta y su historia
Puestos a celebrar el Día del cómic nos pusimos a debatir en la redacción porqué motivo nos gustan los cómics, y rápidamente nos salieron un centenar de ideas, algunas bizarras, otras a buen seguro que os sentiréis identificadas con ellas. Os invitamos a indicar las vuestras en los comentarios. Feliz Día del Cómic a todes. Disfrutar del día entre viñetas, en vuestras casas, en las tiendas, dejar salir la pasión y celebrar el Día del Cómic por todo lo alto.