El cómic es un formato visual que emplea vistosas ilustraciones y a menudo texto escrito para narrar historias. El cómic es un medio de expresión que tiene sus propias características y recursos, que lo diferencian de otros medios como la literatura, el cine o la pintura. El cómic es un formato visual que emplea vistosas ilustraciones y a menudo texto escrito para narrar historias. El cómic es un medio de expresión que tiene sus propias características y recursos, que lo diferencian de otros medios como la literatura, el cine o la pintura.
¿Qué es una historieta o cómic?
Una historieta o cómic es una narración gráfica que se compone de viñetas, ilustraciones, textos y signos gráficos. El término cómic proviene del inglés comic, que significa “gracioso”, ya que originalmente se usaba para designar a las historietas humorísticas. El cómic es un medio de expresión que tiene sus propias características y recursos, que lo diferencian de otros medios como la literatura, el cine o la pintura.
- La viñeta: es el recuadro que enmarca cada imagen o escena de la historia.
- La ilustración: es el dibujo que representa la acción, los personajes, los escenarios y los objetos de la historia.
- El texto: es el conjunto de palabras que acompañan a las imágenes, ya sea dentro o fuera de las viñetas. El texto puede tener distintas funciones, como narrar, dialogar, describir, comentar o ambientar.
- Los signos gráficos: son elementos visuales que complementan o sustituyen al texto, como las onomatopeyas, las líneas cinéticas, los símbolos o los iconos.
El cómic es un formato visual que emplea vistosas ilustraciones y a menudo texto escrito para narrar historias. La mayoría de viñetas se apoyan en bloques de texto más bien breves llamados bocadillos, utilizados tanto para expresar diálogos como onomatopeyas de efectos sonoros. Para ilustradores y adeptos del mundillo, no hay nada igual que las historietas ilustradas. El dinamismo del género ha derivado en tantos subgéneros como podamos imaginar. Por último, no debemos perder de vista que, ante todo, el cómic busca contar una historia.

La historia del cómic y sus orígenes
El cómic tiene unos orígenes muy antiguos y diversos, ya que se pueden encontrar formas primitivas de narración secuencial en pinturas rupestres, jeroglíficos egipcios, vasijas griegas o frescos romanos. Los primeros cómics se publicaron en periódicos y revistas como tiras cómicas o caricaturas políticas y sociales. Algunos de los pioneros fueron Thomas Rowlandson en Inglaterra, Rodolphe Töpffer en Suiza o Wilhelm Busch en Alemania. En Estados Unidos se popularizaron personajes como The Yellow Kid, Mutt and Jeff o Little Nemo. En el siglo XX el cómic experimentó una gran evolución y diversificación, tanto en sus formatos como en sus géneros y estilos.
La importancia del cómic en la cultura popular
El cómic ha sido un medio muy influyente en la cultura popular, tanto por su capacidad para reflejar y criticar la realidad social y política de cada época y lugar, como por su capacidad para crear mundos imaginarios y fantásticos que han cautivado a generaciones de lectores. El cómic ha sido también un medio de expresión y de reivindicación para distintos grupos sociales y culturales, como las minorías étnicas, las mujeres, los jóvenes, los homosexuales o los inmigrantes. El cómic ha servido para dar voz y visibilidad a estas minorías, así como para cuestionar los estereotipos y los prejuicios que sufren.
Hace ya tiempo que el cómic dejó de ser cosa de niños. El auge de las películas de superhéroes en la última década, junto al éxito en occidente de cómics orientales (mangas, manhuas y manhwas) ha revivido más aún el fervor por este formato.

Cómics y autores más icónicos de todos los tiempos
MAUS: una novela gráfica autobiográfica de Art Spiegelman, que relata la experiencia de su padre como superviviente del Holocausto judío.
¿Cómo hacer un cómic?
Dibujar o diseñar una tira cómica no es solo una cuestión de saber dibujar o de tener «esa idea revolucionaria»… Para poder crear una tira cómica con sentido y fuerza necesitamos mucho más. Para empezar, debemos tener en cuenta es que una tira cómica no tiene que representar una historia compleja. Ten en cuenta que no es una novela que tenga que ser contextualizada. En este caso, la historieta debe ser entendida con las viñetas que la componen. Sin necesidad de mayor texto o explicación que la que se recoge en los espacios. Sin recibir más información entendemos que la acción avanza de izquierda a derecha y de arriba abajo. Por lo que siempre tenemos que intentar seguir ese orden. Tampoco es necesario hacer demasiados detalles, de hecho, suprimir el fondo es un recurso muy válido para crear una tira cómica.
Si quieres trabajar en tradicional, hazte con un set de dibujo que incluya de todo un poco. Después de ver los materiales necesarios para un cómic y estudiar una viñeta vamos con el proceso.
Creando un CÓMIC desde cero / (PROYECTO CÓMIC) PARTE 1
1. Lluvia de ideas (Brainstorming)
Entendemos por brainstormig una lluvia de ideas. Para llevarlo a cabo, ponte cómodo y empieza a anotar las ideas que se te pasen por la cabeza. Sin prisa alguna y sin medo tenemos que diseñar la idea del cómic. Esta última cuestión no es tan trascendental como las otras.
2. Estructura y formato
El cómic americano o el europeo, el manga o una tira cómica tienen estructuras y longitudes muy distintas y conviene tener una referencia a la que acercarse.
3. Creación del mundo y personajes
En mundos de fantasía, crean un mapa de la geografía del lugar, nombran sus regiones y trazan en él el viaje de los protagonistas. En cuanto a los personajes, es buena idea crear fichas individuales para cada uno donde se revelen sus características físicas y de personalidad, se dibujen varias vistas y se ahonde en su pasado.
Crear un cómic o manga y dar vida a tus personajes e historias es un viaje gratificante y emocionante. Lo primero que necesitas hacer para iniciar tu cómic es organizar tus ideas. Antes de comenzar a dibujar, describe a tus personajes y su trasfondo y piensa en la trama en la que están involucrados en el cómic. Decide cómo los personajes se desarrollarán a través de los eventos de la trama, sus acciones en la historia y cómo se desarrollará esta. Las fichas de diseño de personajes u hojas de modelo son un recurso importante en cómics y mangas para garantizar la consistencia al contar tu historia y retratar a tu personaje. Dibujarás los mismos personajes muchas veces, así que conviene crear una ficha de personaje con expresiones típicas, ejemplos de lenguaje corporal y atuendos y peinados recurrentes desde varios ángulos, todo ello te facilitará no olvidarte de los detalles.

4. Guion
Es hora de poner por escrito toda la historia. Una buena práctica es hacerse un esquema del hilo principal y los hitos intermedios de la trama, colocándolos cronológicamente.
5. Storyboard (Bocetos de distribución de viñetas)
El storyboard es la historia completa, ya dispuesta en viñetas hechas con bocetos provisionales que servirán de guía visual. De lo que se trata es de hacer el blocking de cada escena, sin necesidad de rematar los detalles y acabados. En la disposición de los elementos en la viñeta es importantísimo adelantarse a la posición de los bocadillos de diálogo.
Una vez que hayas decidido tu historia y personajes, es hora de hacer miniaturas de la distribución de viñetas para las páginas de tu cómic. Las miniaturas deben ser pequeñas y dibujadas de forma muy esquemática para que te sea más fácil ver cómo funcionan las viñetas vistas en conjunto, además de los aspectos que destacan. Cuando cambia una escena o ubicación, trata de incluir una viñeta que muestre la localización ampliamente, la época y las circunstancias para ayudar al lector a contextualizar el escenario. Una vez que la configuración del escenario está clara, las viñetas centradas en los personajes no necesitan demasiado detalle en los fondos. Mientras que las viñetas grandes pueden crear una cierta calma en el flujo de la historia, considera usar varias viñetas pequeñas en las escenas de acción para crear un ritmo más rápido y generar tensión. Si hay escenas con mucho diálogo, intenta variar las composiciones de las viñetas para que el flujo de la historia siga siendo interesante.

6. Versión definitiva del storyboard a lápiz
Una vez todas las viñetas estén bocetadas, se pasa a realizar la versión definitiva del storyboard a lápiz, refinando los trazos, cuidando los acabados y rematando las estructuras.
7. Entintado
Si se ha optado por el papel como soporte, para la versión definitiva de los dibujos se repasan las líneas con tinta. Si estás buscando un estilo de cómic más tradicional, es importante prestar atención al grosor de tus líneas durante el entintado. Las líneas más gruesas generalmente representan sombras, mientras que las líneas más delgadas se usan para el lado más claro o para restar importancia a los objetos en la distancia.
8. Color (Opcional)
Este paso es opcional, dado que no todos los cómics son a todo color, especialmente los impresos. La elección de la paleta de colores, cuya importancia ya tratamos en este artículo, es determinante para la definición del estilo visual del cómic y debe hacerse en consonancia con lo que se quiera transmitir.
9. Rotulación (Diálogos y onomatopeyas)
Si te apasiona el mundo de la ilustración, los cómics y el dibujo tradicional, puedes formarte al más alto nivel con nuestro Máster de Dibujo Digital o el Máster de Concept Art de personajes. Crear un cómic o manga y dar vida a tus personajes e historias es un viaje gratificante y emocionante. Lo primero que necesitas hacer para iniciar tu cómic es organizar tus ideas. Antes de comenzar a dibujar, describe a tus personajes y su trasfondo y piensa en la trama en la que están involucrados en el cómic. Decide cómo los personajes se desarrollarán a través de los eventos de la trama, sus acciones en la historia y cómo se desarrollará esta.
Si se cuenta con una letra atractiva y perfectamente legible, es posible escribir los bocadillos a mano, pero en general es más práctico escanear todo el cómic y añadirlos digitalmente.
El diálogo y los efectos de sonido son otro elemento importante para tu cómic o manga. En principio, se recomienda hacer un boceto de la ubicación de tus globos de diálogo en la etapa de creación de miniaturas para evitar que se cubran elementos importantes en las viñetas. Las fuentes de cómic en mayúsculas como WildWords o Clip Studio Comic son las mejores para el diálogo en los bocadillos, pero también se puede escribir a mano. En cualquier caso, recuerda mantener el tamaño de fuente consistente, incluso si el tamaño del globo es diferente. Como regla general, trata de usar no más de 25 palabras por globo de diálogo. Los efectos de sonido se usan para expresar un sonido relevante para la historia, como el sonido de los pasos, cuando alguien se acerca y es lo primero que escucha un personaje.
10. Digitalización y exportación
La digitalización, aunque opcional, es algo que recomendamos. De hecho, más bien lo recomendamos como copia de seguridad ante el original. Por lo que le pudiera suceder, siempre es mejor tener una copia digital.
La mayoría de aplicaciones de dibujo digital como Clip Studio Paint te permitirán exportar tu proyecto a una amplia gama de formatos, incluyendo PDF, EPUB, PSD y PNG. Si vas a enviar tu cómic a una imprenta, verifica los requisitos de margen de impresión antes de exportar tu proyecto. Clip Studio Paint te permite establecer márgenes y marcas de impresión alrededor de tus lienzos, para que puedas colocar los elementos correctamente sin temor a que se corten durante la impresión.
Opta por 300 ppp o más para asegurar impresiones de alta calidad para cómics a color y portadas a color, y 600 ppp para manga en blanco y negro. Ajusta el tamaño del lienzo a las dimensiones físicas de impresión que deseas, como el tamaño de libro de edición rústica (168,27 mm x 260,35 mm) o A4 (210 mm x 297 mm). 72 ppp es lo más adecuado para la visualización online donde la resolución de pantalla es más baja. Sin embargo, si quieres dejar abierta la posibilidad de imprimir tu cómic en el futuro, puedes crearlo con una resolución más alta y luego exportarlo a 72 ppp. Muchos servicios de lectura de cómics online permiten flexibilidad en las dimensiones del lienzo, pero una relación de aspecto de 2:3 es de las más adecuadas para los formatos de página.
Una vez que hayas decidido las miniaturas de página, es hora de pasar a crear tu cómic en el tamaño que quieras. Asegúrate de verificar los requisitos de tamaño de imagen para impresión o el sitio al que deseas subir tu historia, y crea tu lienzo en el tamaño y resolución adecuados.
El reto de las 24 horas
Hace unos años escuché hablar por primera vez de este reto: el cómic de 24 páginas en 24 horas. Una locura para mí, que siempre tengo sueño, y también una experiencia irresistible que no he hecho hasta este año. El reto funciona así: tienes 24 horas seguidas para dibujar una historia de 24 páginas, sin guión ni idea previa, a pelo. ¿Parece agotador? Lo es. Lo más normal es hacerlo cuando se lanza el evento (este año, 2016, fue en octubre) o crear un evento en tu localidad con más autores que se apunten. En mi caso eso no era posible, vivo en una isla donde hay pocos acontecimientos relacionados con el cómic, o si los hay no me entero, lo que es muy probable.
Lo primero fue decidir el día. Como al final de diciembre estoy de vacaciones, elegí el día 26 para empezar, así tendría días para reponerme del esfuerzo, si algo saliese mal. Y para no estropear mucho mi ciclo de sueño, empezaría a las diez de la noche, y así al acabar al día siguiente podría dormir por la noche. Me aseguré de que mi suministro de café y la cafetera estaban provistos. Compré una pizza y la dejé en el horno, lista para cocinar. También dejé en la nevera algunas salchichas, tabletas de chocolate y preparé un par de bolsas de snacks. Y agua, refrescos y fruta, pero nada de alcohol. Quería que la comida estuviese a mano sin pérdida de tiempo y que tuviese energía. El día anterior dormí 7 horas, como es habitual, y por la tarde me eché una buena siesta. Esperaba dormir hasta las 21:00, pero me desperté antes y ya no pude seguir. Me puse ropa cómoda, tres pares de calcetines, un chaleco térmico y dejé preparado el saco de dormir para meter las piernas (en mi estudio hace frío). Preparé la cámara (todo se retransmitió en directo por Picarto) y el material de dibujo.
Al principio pensé en hacer todo a tinta, para que quedase limpio e imprimible, pero lo pensé mejor y, para ir más rápido decidí usar lápices de grafito acuarelable. Es un material bastante apañado que funciona muy bien para dibujar bocetos en cualquier parte, sobre todo si se acompaña de pinceles con depósito de agua. En cuanto al papel, rescaté del cajón un bloc de papel con grano, para lápiz, de Fabriano, que llevaba un par de años muerto de risa en el armario. ¿Porqué no usé medios digitales para el reto? Es muy rápido y es más sencillo hacer correcciones sobre la marcha. Las razones principales son dos: cada vez que me pongo frente al ordenador me entra mucho sueño. No sé si es por la pantalla, o si es porque el sillón que uso para el ordenador es más cómodo que el taburete con respaldo de la mesa de dibujo, pero es algo automático: ordenador = sueño.
Lo primero fue conseguir un tema sobre el que dibujar. Como debe ser todo improvisado pedí que me dijesen algo en el chat de picarto. Lo que conseguí fue “plantas mutantes zombies”, “ardillas” y “Bodastarté en el espacio” (Bodastarté es un personaje de mi cómic Ibosim, que no tiene nada que ver con ciencia-ficción y menos aún con armas del futuro).
Las primeras páginas fueron muy bien. No había pensado por dónde tirar con la historia, así que empecé por una escena genérica de acción que presentaría a la personaje principal y dejaría claro que es una mujer de acción. Aquí es donde me alegré por primera vez de escoger los lápices de grafito acuarelable: mediante el trazo y usando lápices de diferentes graduaciones se controlan muy bien los grises, los contornos y las luces. Las tres primeras páginas cayeron en poco más de una hora. No tenía nada de sueño y estaba animado. En las páginas siguientes se explicaba un poco la trama, si es que se le puede llamar así. Decidí hacer algo en plan Space Ópera, muy de serie B, un argumento de los que harían llorar a cualquier escritor de ciencia-ficción serio. El resto de personajes también aparecen en mi cómic Ibosim, aunque, una vez más, los roles son inventados sobre la marcha. Y es algo bueno para un reto así, dibujar cosas que te hagan gracia y te animen a seguir.
Sobre la hora 14 empezó a atacarme el sueño de verdad, se nota porque en la página nº 15, la última viñeta está muy manchada: las pinceladas las estaba dando medio dormido. Lo arreglé un poco con un bolígrafo de gel blanco. Las horas siguientes pasaron alternando el estupor con la atención plena. Me levantaba cada hora para estirar las piernas, salí a ver el sol. Creo que desayuné una bolsa de ganchitos, no estoy seguro. Y es curioso, pero viendo esas páginas creo que mi dibujo mejoró, incluso las posturas difíciles salían bastante rápido. He de decir aquí que en ningún momento usé referencias externas, todo lo dibujé de memoria. En la hora 18 volví a casi quedar dormido y de ahí fui cuesta abajo. Tenía que esforzarme conscientemente para saber qué estaba dibujando, y de nuevo me estaba saliendo bien (mi subconsciente dibuja mejor que yo, maldita sea). Las últimas horas eran una lucha para dibujar lo que debía, fueron las más difíciles con diferencia. Me ayudé con una manzana, que comí a medias, me olvidé de ella (aún teniéndola en la mano) y acabé de comer casi al final. Cuando fotografié el último dibujo y di por acabado el reto, no era capaz ni de sentirme feliz, estaba más contento por el hecho de que me hubiese sobrado una hora y media y podía ir ya a dormir. Tampoco pensaba que el cómic fuese gran cosa, sólo recordaba las partes más malas. Colgué el último dibujo, apagué la cámara, la luz y comí algo, creo que un yogur. Luego me fui a dormir (y no pude durante al menos media hora, tenía algo de taquicardia). Un dato curioso: durante todo el reto sólo tomé tres cafés, cuando en un día normal de dibujo tomo cuatro o cinco. Cuando me levanté me dolía un poco la cabeza, pero nada más. Ahí me di cuenta de que, con todas sus faltas, quiero a este cómic. Pasé todo ese día medio groggy, durmiéndome a ratos sin razón, pero ha valido la pena. He subido las páginas limpias a esta página, con la rotulación a mano tal y como salió en su momento, y poco a poco lo imprimiré en grapa.
¿Volvería a hacer este reto? Sí, pero acompañado por alguien que también lo esté dibujando, preferentemente juntos en un sitio físico, para darnos apoyo. El saber que alguien está ahí, aunque sea a través de internet o de una cámara, ayuda más de lo que parece.
