En 1917 se publica el primer cómic infantil y juvenil en Barcelona. Su cabecera son tres letras: TBO. Este evento marca el inicio de una nueva era en la publicación española, dando nombre a todas las revistas de historietas, los cuadernos de aventuras y los monográficos del género. La revista TBO no solo popularizó el formato, sino que también se convirtió en un reflejo de la sociedad española y su evolución a lo largo del siglo XX.
La exposición "Historietas del Tebeo" ofrece un recorrido por la historia de los tebeos españoles, abarcando desde 1917 hasta 1977. A través de publicaciones y dibujos originales, se presentan las principales cabeceras e hitos, así como personajes míticos y sus creadores. El visitante puede descubrir el proceso de creación de un tebeo, desde el boceto hasta la impresión, y el mundo que rodea a estas publicaciones.

La génesis de TBO y su impacto cultural
La revista TBO nació en el taller litográfico de Arturo Suárez en Barcelona el 11 de marzo de 1917. Inicialmente, estaba impresa en un solo color (azul) y mostraba una gran influencia de la revista "En Patufet". Su precio inicial era de 5 céntimos. El nombre "TBO" provendría de la expresión "te veo", como un juego de palabras, o de una revista lírica de 1909 con las siglas T.B.O. que narraba el lanzamiento de un nuevo periódico.
Los comienzos no fueron muy optimistas, pero a partir del número 10, Joaquín Buigas Garriga tomó las riendas de la publicación. Buigas aumentó las dimensiones del formato, incorporó la bicromía (negro y rojo) en la mitad de sus páginas y dio mayor protagonismo a las historietas gráficas, incluyendo una en la portada. Progresivamente, las historietas fueron ocupando más espacio en detrimento del texto.
El uso de acrónimos y juegos de palabras era frecuente en las cabeceras de la época, pero la inspiración de Arques para el nombre TBO podría venir de una revista lírica estrenada en Madrid en 1909, titulada precisamente T. B. O. Esta revista narraba la aparición de un nuevo periódico.
En 1923, apareció "Los grandes inventos del TBO", una de sus series más exitosas y longevas. Inicialmente con Joan Macías "Nit", fue continuada por otros autores como Marino Benejam y Sabatés, quienes aportaron un alto grado de verosimilitud a las creaciones mecánicas. Se estima que se crearon unos 1.500 artilugios, ofreciendo una visión humorística de la vida cotidiana y una aproximación lúdica al mundo de la ciencia y la tecnología.

Evolución y etapas de TBO
La trayectoria de TBO como publicación periódica se extendió desde 1917 hasta 1998, con interrupciones. Su primera época, que finalizó en 1938 debido a las dificultades de la Guerra Civil, sentó las bases de lo que sería una revista de historietas de éxito.
1917-1939: Los inicios y la Guerra Civil
Este periodo abarca desde la aparición de TBO hasta el final de la Guerra Civil. Durante esta etapa, revistas importantes como Pulgarcito, Macaco, Aventurero, Mickey o La revista de Tim Tyler introdujeron las tiras de prensa norteamericanas realistas en España. La revista TBO, aunque orientada al público infantil y juvenil con un humor blanco, también contó con colaboradores españoles como Donaz, Manuel Urda y Ricard Opisso.
1940-1966: La posguerra y la consolidación
Desde la inmediata posguerra hasta 1951, este periodo es crucial por el regreso de TBO y Pulgarcito, la continuidad de Chicos y el nacimiento de Mis Chicas, Jaimito, Pocholo, El Coyote o Florita. Destacan especialmente los populares cuadernillos apaisados de aventuras como Roberto Alcázar y Pedrín, El guerrero del antifaz, Azucena, El jinete fantasma y Hazañas Bélicas. En 1951, el Ministerio de Información y Turismo anula la diversificación entre publicaciones "periódicas" y "folletos", permitiendo publicar tebeos sin restricciones administrativas.
La Editorial Valenciana se convirtió en una de las más influyentes del cómic español durante la posguerra, propiciando el lanzamiento de tebeos de gran éxito como El Guerrero del Antifaz y Roberto Alcázar y Pedrín. En la década de los 50, Valenciana lanzó nuevas revistas infantiles como "Mariló" y "Pumby".

1967-1977: La última etapa y el fin de una era
Esta etapa se caracteriza por las estrictas normas de regularización del Estatuto de Publicaciones Infantiles y Juveniles, que llevaron a la censura de algunas escenas y marcaron el contenido de los tebeos. Los cuadernillos apaisados desaparecieron en beneficio de las revistas y las novelas gráficas para adultos. Aparecieron revistas más modernas como Tintín, DDT o Bravo.
En 1972, la revista cambió su nombre a "TBO 2000" con una nueva numeración, pero la competencia de las revistas de la Editorial Bruguera y las dificultades económicas obligaron a nuevos cambios. En 1981, los números normales se convirtieron en suplemento infantil de la revista "Lecturas". Tras un breve regreso a los quioscos en 1982, la revista sucumbió en mayo de 1983.
Los derechos sobre TBO y sus personajes pasaron a Ediciones B, que lanzó una última etapa mensual a partir de febrero de 1988, combinando nuevas series con material de archivo. Sin embargo, la publicación se editó sin periodicidad fija hasta septiembre de 1998, fecha en la que apareció el último número de esta histórica revista.
Los géneros del tebeo español
El tebeo español se diversificó en varios géneros a lo largo de su historia:
- Los tebeos de humor: Fueron los primeros en aparecer y los más longevos, incluyendo TBO, Pulgarcito, Pumby y El DDT. Podían ser de humor cotidiano y crítico o de tema fantástico.
- Los tebeos de aventuras: Junto con el humor, fue el género más importante en calidad y cantidad. Incluía los géneros histórico, bélico, ciencia ficción, fantástico, policiaco, del Oeste y aventuras exóticas, tanto en formato revista como en cuadernillos apaisados.
- Los tebeos 'oficiales': Algunos fueron financiados por el régimen político o instituciones religiosas con fines de adoctrinamiento.
- Los tebeos románticos: Dirigidos principalmente a niñas y jovencitas, narraban relaciones sentimentales y reforzaban patrones tradicionales de mujer, aunque también surgieron tebeos de "liberación femenina" con heroínas con trabajos concretos.
- Suplementos de tebeo: Algunos diarios españoles publicaron suplementos en formato de tebeo o revistas infantiles.
- Las novelas gráficas: Un formato que ha ganado protagonismo en las últimas décadas.
La historia de los tebeos, viñeta a viñeta en Granada
El legado de TBO
La revista TBO no solo dio nombre al medio, sino que también sentó las bases de lo que debía ser una revista de historietas. Aportó grandes autores y series que marcaron la infancia de varias generaciones y dejaron una huella imborrable en la cultura popular española. Frases como "Esto parece un invento del TBO" o "Está más visto que el TBO" son testimonio de su arraigo en el imaginario colectivo.
Aunque el espíritu de Bruguera permanece presente en guionistas de cine y televisión, del TBO ha quedado poco, salvo algunas reediciones y la serie "Estraperlo y tranvía" de Alfonso López, que respeta el espíritu de "La familia Ulises". Sin embargo, la exposición "Historietas del Tebeo" y el libro "100 años de TBO" de Antoni Guiral buscan revivir y preservar la memoria de esta publicación fundamental en la historia del cómic español.
